martes, 23 de octubre de 2012

LA CUEVA DE LA SARSA

Ruta realizada el 21/10/2012

El catedrático de prehistoria y de historia antigua de la Universidad de Valencia D. Julian San Valero Aparisi hizo un estudio de los materiales encontrados en esta cavidad correspondiente al neolítico, resaltando la importancia de este yacimiento junto con los restos encontrados en la Cova de L´Or en Beniarrés.
En la Sarsa se encontraron restos humanos, conchas, algunas de ellas perforadas como cuentas de collar, candiles de hierro, colmillos de jabalí, piedras de sílex y cerámica.
Todos estos hallazgos se encuentran en el Museo de Prehistoria de Valencia.
El experto resalta el cuidado y la maestría de una artesanía avezada al oficio en cuanto a los restos de cerámica encontrados; no así con el resto, donde el profesor dice haber sido realizados de una forma ruda y funcional sin ninguna técnica avanzada en ningún aspecto.

Un grupo de seis personas nos disponemos a explorar la cueva en su totalidad guiados por Vicente que ya la ha visitado en otras ocasiones.
A la altura del Km. 4 de la CV-794 que une Bocairente con Alcoy, giramos en este punto a la izquierda. Pasamos junto al gran caserón y ermita de Santa Bárbara. Enfrente de ésta, al otro lado del camino, hay un gigantesco chopo apoyado sobre dos muros de piedra para evitar su desplome.
Continuamos dejando dos masías, una a la derecha y otra a la izquierda y a 1.300 metros de Santa Bárbara hay un pequeño rellano antes de un cruce de caminos donde dejamos el coche.
Giramos a la izquierda por el camino que hay a continuación, y justo enfrente de una verja de hierro nace a nuestra derecha la senda del Carrascalet que conduce a la cueva.
El sendero se perfila perfectamente y nos lleva a lo alto de una loma. Desde aquí comienza a descender; un poco más adelante en el cruce de sendas seguimos por la derecha, que nos guía hacia la entrada de la cavidad.

Entrada de La Sarsa

La entrada a la cueva tiene esta forma tan antinatural, enlucida y remozada con cemento, para acoplar una puerta de hierro. En el pasado estuvo cerrada para practicar en ella estudios arqueológicos. La entrada a la cavidad está orientada al norte rodeada de encinas y musgo en las rocas próximas.
El profesor Julián San Valero refiriéndose a la ubicación de la cavidad, dice que, al estar situada a media ladera, los neolíticos que habitaron esta cueva no buscaban tierras fértiles de huerta ni campos de cereales, sino lugares de pasto para sus ganados.
En su interior también se encontraron restos de animales domésticos y aperos para la agricultura.
Una vez dentro hay una gran estancia donde uno se da cuenta que las visitas a la cavidad son numerosas, así como la cantidad de deshechos y colillas tiradas por algunos excursionistas.
La entrada original de la cavidad esta situada a un nivel mas alto, y en la actualidad está tapada por una pared de ladrillo.
Guiados por Vicente nos dirigimos en dirección sur bajando por una resbaladiza pendiente fácilmente salvable. Enseguida se empiezan a ver formaciones en las paredes y en el techo, así como pequeños embalses de agua.

Formaciones calcáreas y pequeño estanque

A partir de aquí la cavidad toma dos direcciones. Nosotros avanzamos primero hacia el sureste a través de un estrecho paso en el suelo que desemboca en una gran sala con tres columnas características, y afloramientos calcáreos en el techo.


La cavidad es muy bonita y la presencia de agua es constante. Se observan en algunos recovecos los pequeños estanques o gours llenos de agua y pequeñas estalactitas en formación.
Sin embargo también se puede observar como la cueva ha sido maltratada y expoliada. Hay grandes trozos de estalactitas y estalagmitas rotas y abandonadas por el terreno.
Andamos casi todo el rato sobre suelo mojado y resbaladizo; solo en algunas partes el suelo es de arena.
Continuamos a través de un estrechísimo paso hacia la sala Gran donde hay bellas formaciones y una gran colada negra.




Seguimos avanzando hacia el final de la cueva por este lado. La presencia de agua es mayor. La forma que adoptan las paredes parecen como de chocolate fundido.
A lo largo del trayecto se pueden ver desperdigados murciélagos colgados del techo, y que no se alteran de nuestra presencia.
Al final de la cueva hay un pequeño lago. Por el lado oriental del estanque se puede acceder a una pequeña sala con mucha dificultad, a través de un estrecho agujero con el peligro de calarse entero.


Lago al final de la cavidad
Paso a la sala por encima del estanque

En esta incursión y tras llegar al final de La Sarsa por este lugar, volvemos sobre nuestros pasos a la entrada de la cueva y continuar por el otro lado.
Desde el inicio y una vez salvada la pendiente mencionada al principio, giramos a la derecha dirigiéndonos al oeste. Enseguida aparece una estancia de grandes formaciones calcáreas y de un espectacular techo salpicado de incipientes estalactitas en formación.


Desde este lugar instalamos un carrete guia. Salvamos varios obstáculos hasta llegar a una sala donde hay unas columnas de 1 metro aproximadamente, y tras ellas hay un resbaladizo agujero en la roca en forma de tobogan.
Una vez sobrepasado, entramos en la sala del Caracol. Se debe a una extraña formación en la roca que se asemeja con este animal. En este lugar a unas espléndidas formaciones por todos lados.

Sala del Caracol

Para seguir adelante hay que bajar a un nivel inferior agarrándose a la pared que queda a la derecha salpicada de concreciones, teniendo cuidado de no resbalar, ya que bajo nuestros pies hay una sima muy profunda.
Una vez en el suelo hay una espectacular colada y una masa calcárea llena de concreciones en el suelo parecidas a medusas.

Bajando encaramándose a la pared

formaciones calcáreas y colada

Seguimos adelante a través ahora de un estrecho paso casi vertical donde solo cabe el paso de un hombre, que nos conduce a una amplia sala de espectaculares estalactitas, muchas de ellas rotas.
Esta sala es la más profunda de la cavidad y ello ha motivado a que alguien que realizó la "inmensa proeza de llegar a este lugar" lo inmortalizara con una patética pintada en la pared.
También posiblemente sea obra del mismo artista unas letras grabadas a lo largo de una masa calcárea.



Sin embargo eso no es todo. Vicente nos muestra una oquedad en la pared que una vez salvada y a través de una gatera se entra en una pequeña sala donde todo parece intocable.
Se trata de la Sala de la Música. Al golpear suavemente algunas formaciones verticales, suenan como campanas tubulares. No hay nada roto. Esta sala por ahora, permanece a salvo.

Banderas vistas desde abajo en la sala de la música
Formaciones en la sala de la música

En la exploración de la cueva tardamos una hora y cuarenta y cinco minutos en el primer sector descrito, y una hora y cincuenta minutos en el segundo.

Integrantes de la expedición:
- Marisa
- Piedad
- Vicente
- Rafael
- Isidoro
- Sergio

Fuentes Consultadas:
- D. Julian San Valero Aparisi. La cueva de la Sarsa

Para saber más:
El neolítico antiguo cardial y la cueva de la Sarsa
La cova de la Sarsa
La industria lítica tallada del neolítico antiguo
La cova de la Sarsa

miércoles, 10 de octubre de 2012

EL OCRE DEL SABINAR (LA JUSTA)

"El 26 de Octubre de 1906 estuve en las minas de ocre del Sabinar, encontrando una caliza dolomítica ferrifera que parece ser la produce el ocre por alteración de la misma.....
Entre Tosal Redó y Vuelo del Aguila, se encuentra una pequeña loma, de donde se han extraido muchas toneladas de ocre amarillo de excelentes condiciones, transportado casi todo él a Inglaterra. Hasta la base de la Escubilleta llegan las explotaciones de ocre, en la llamada Loma del Sabinar...."

El texto anterior es de Daniel Jiménez de Cisneros extraido de sus "Excursiones por la Provincia de Alicante".
La loma a la que hace referencia es la situada al Este de la elevación del Sabinar de 429 msnm. Sobre ella estaban ubicadas las concesiones mineras de hierro de "La Justa" y "La Felicidad", desde donde se extrajo la mayor parte de ocre de la zona.

Desde el Barranc dels Cocons comienza una larga cresta hasta su vertiente sur pasando por el vértice.
La zona presenta cierto peligro por la gran cantidad de pozos desperdigados por la superficie, alguno de ellos oculto por la maleza.

Vista de la explotación en su vertiente Norte

Hay pozos y socavones de poca profundidad que posiblemente fueran catas sobre el terreno para comprobar la existencia del mineral, y otros, rodeados de un muro de piedras circular más profundos.
A lo largo de la ladera se ven restos de construcciones como se aprecia en la foto de arriba, y a diferentes niveles hay unas terrazas cuadradas para abocar allí el material extraído, separarlo o molerlo....
Ascendiendo por su vertiente septentrional hay una bocamina de entrada a una galería horizontal de 128 metros de longitud. Una vez dentro a la izquierda hay restos de un muro de piedra adosado a la pared, y unos metros adelante dos aberturas en el techo que comunican con el exterior.


Hacia adelante a la derecha, hay una pequeña colada de carbonato cálcico, obra de una pequeña filtración de agua.


Vemos restos de un antiguo capazo casi deshecho utilizado para sacar el material y los taladros donde los mineros ubicaron los barrenos.
Pronto a la izquierda hay un muro adosado a la pared y otro a un nivel más alto que da acceso a dos galerías superiores
También se observa un grupo de piedras encajadas en el techo y bajo ellas restos de cuerdas y vigas de madera.




Unos metros adelante entre las paredes de la galería, hay una acumulación de piedras construida por la mano del hombre, o bien por un derrumbe donde finaliza el túnel.



Una vez en el exterior continuamos hacia la cima del monte. De algunos pequeños pozos y agujeros en las rocas salen higueras que han nacido en su interior en busca de la luz del sol.
Hay trincheras excavadas en la roca con grandes muros de piedra a los lados por donde se puede acceder. En su interior hay grandes rocas desplazadas y pequeñas galerías que acaban bruscamente, a escasos metros.

Entrada a pequeñas galerías


En la fotografía anterior se muestra un pozo a ras de suelo perfectamente apuntalado con piedras procedentes de la excavación, usado con total seguridad para el ascenso y descenso de los trabajadores.

Una vez en la cima de la peña se puede ver con nitidez las grietas sobre el terreno ocasionadas por las minas a nuestro alrededor, en las proximidades del Barranc dels Cocons, en el Tossal Redó y al oeste, en la Loma del Sabinar.

Desde la cima en dirección Sur, las excavaciones no son tan numerosas. Hay una galería de 32 metros de longitud. A escasos metros hay un árbol que ha crecido aquí y sale al exterior. La galería continúa espaciosa. A la izquierda hay un muro; unos metros adelante hay edificados cuatro escalones que descienden a un nivel inferior donde hay una sala y al final un pozo.



Descendiendo un poco más, encontramos otra bocamina por donde se puede acceder. Tiene una longitud similar a la anterior. Su paso por el interior es estrecho debido a los muros construidos a ambos lados. El túnel gira ligeramente a la izquierda sobre una abertura en el suelo para virar a la derecha donde finaliza.

Ultima galería explorada
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