miércoles, 26 de diciembre de 2012

COVA DEL FAR

Expedición realizada el 23/12/2012

Antes de comenzar, los integrantes de esta expedición queremos dar las gracias a Jose Manuel Ros, propietario del Blog viasubterranea por facilitarnos las coordenadas de la cueva y la topografía de la misma. Así mismo respetamos su decisión de no revelar su ubicación exacta.

La entrada a la cavidad se efectúa a través de un pequeño agujero de unos 6 metros de longitud con inclinación descendente donde hay que entrar agachado sin dificultad. A continuación hay que atravesar un paso a ras de tierra de 25 cms de alto por 50 cms de ancho donde podemos ponernos de pie al otro lado. Subimos a un nivel superior, pasamos por una gatera que avanza con inclinación ascendente; salvamos con técnica de oposición un paso con un pozo bajo de nosotros y a continuación bajamos por una chimenea hasta pisar de nuevo suelo firme y mantenernos erguidos.
Todos estos pasos son complicados, pero más lo serían a la vuelta como comprobaríamos después.


Desde este lugar avanzamos por un túnel que aparece a la derecha atendiendo al mapa de la cueva. Colocamos señales para guiarnos en el camino de vuelta ya que la cavidad tiene multitud de pasos y túneles en todas direcciones porque la cueva en sí misma parece un laberinto. 

Llegamos a una sala, grande y espaciosa de techos altos. A la izquierda hay grandes bloques de piedras, de un desprendimiento posiblemente, y enfrente nuestra un magnífico conjunto de columnas, estalactitas y estalagmitas en perfecto estado. Detrás de este cúmulo hay otro fastuoso conjunto de menores proporciones, y al final una estancia donde hay que entrar agachado con concreciones y gours secos.




Continuamos tras los grandes bloques de piedras. Por todos lados nacen agujeros, algunos perfectamente labrados en la roca, redondos y ovalados, que si nos internamos por ellos comprobamos que enlazan con otros a distinto nivel, o bien terminan bruscamente.
Seguimos por una zona donde hay grandes concreciones y pequeñas coladas en formación.
En algunos sitios donde hay barro existen una especie de raíces negras que no sabemos qué son.
Llegamos a una sala donde hay grandes agujeros en el techo, redondos y ovalados y montones de aberturas en la roca en todas direcciones.
A nuestra izquierda se abren pequeños túneles, que de haberse encontrado en otro lugar parecerían haber sido obra del hombre.


Continuamos nuestro avance hasta llegar a un lugar donde se observa una formación en forma de pulpo en lo alto.
Subimos con mucho cuidado por la pared a nuestra derecha. El ascenso es muy resbaladizo y además está embarrado. Una vez arriba, continuamos descendiendo con precaución hasta situarnos al lado de una gran columna. A la derecha hay un espléndido conjunto de formaciones con pequeñas columnas, estalagmitas y multitud de pequeñísimas y puntiagudas surgencias en lo alto.
Si avanzamos por la izquierda vemos una pared llena de bonitas concreciones, pero parece ser que la cavidad no tiene continuidad por este lugar.




Algunas de estas columnas se han partido naturalmente pero conservando su estado original. Pasamos con mucho cuidado mirando bien donde pisamos y tratando de no apoyarnos en ninguna para evitar su desplome hasta llegar a otra sala que gira a la izquierda.
Hay mucho barro pero se puede andar con facilidad. Al final de la sala hay un promontorio donde alguien ha pasado bastante tiempo modelando figuras de barro y las ha dejado expuestas allí. Algunas figuras son grotescas y otras se pueden decir que son graciosas pero sin saber cual es la finalidad de esa exposición.


Justo encima de las figuras hay un agujero en el techo donde hay un cúmulo de estalactitas y concreciones.



En teoría este lugar parece ser el más profundo de la cueva sin poder asegurar que así sea. La cavidad da la sensación de ser mucho mayor.
En esta incursión tardamos 5 horas y 20 minutos. Exploramos todos los pasos, señalizamos bien el recorrido y nos tomamos nuestro tiempo para explorar la cueva sin prisas. Aún así nos dejamos un lugar interesante, marcado en el mapa de Jose Manuel Ros que dejaremos para otra ocasión.
La cavidad es muy interesante y da la sensación de estar muy poco visitada.
No hay restos de basuras ni pintadas en las paredes, ni señales de vandalismo. Solo hay restos de carburo en paredes y techo y alguna que otra flecha indicadora en las paredes con algún objeto punzante.
La única modificación de la cueva de su estado natural es la exposición final de muñecos de barro, pero que si miramos su lado positivo, sus creadores solo se han limitado a usar barro sin causar daño alguno.

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Integrantes de la expedicion:
- Rafael
- Stefan
- Vicente
- Sergio

2 comentarios :

fer dijo...

Fascinante el mundo subterráneo... Felices fiestas!

Juanito dijo...

Mis mas sinceras felicitaciones a todo el grupo.Una incursión digna de los mas profesionales.Ojalá nadie llegue nunca a contaminar un sitio tan fantastico como espectacular.