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sábado, 28 de julio de 2018

EL BOSQUE DEL BALNEARIO DE AIGÜES

Los visitantes y viajeros que en el pasado acudieron al Balneario de Aigües hicieron deslumbrantes y poéticas descripciones, tanto de las instalaciones como del entorno donde estaban ubicadas. En aquellos tiempos todo eran alabanzas sobre los servicios que allí se prestaban para el bienestar de los pacientes y sobre las bondades de las aguas que allí nacían.
Uno de los numerosos escritos dedicados a este lugar dice: "Aquí todo es hermoso; todo respira poesía y belleza; desde la fuente de la Cogolla escondida entre copudos y elevados pinos, hasta el monte llamado Parnaso.... Cercando el monte una deliciosa vega cruzada en distintas direcciones por arroyos de cristalinas aguas, tan abundantes en este terreno...".

Esas mismas personas encontrarían hoy en día un panorama bien distinto. La dejadez nos ofrece una estampa lamentable con las fuentes ya secas y el edificio principal que fue el Hotel Miramar, después acondicionado como sanatorio y estación de invierno, mas tarde Sanatorio naturista, y por último como sanatorio anti-tuberculoso para niños, en ruinas.
Deambular por él se ha convertido en algo peligroso debido al pésimo estado en que se encuentra y a la ausencia de obstáculos que impida acceder a él. Tan solo los grafiteros, los curiosos y los buscadores de fantasmas tienen alguna motivación para acudir a este lugar.
En la parte delantera (fachada Norte) de la construcción principal había un conglomerado de edificios, inexistentes en la actualidad, y la gran piscina que se abastecía directamente del manantial permanece enterrada. Tan solo queda en pie, renqueante, la casa de Villa Clementina con el depósito de aguas en lo alto.

(Archivo Guardiola-Viudes)

Volviendo de nuevo al pasado, un ejemplar del Semanario Católico de 1900 decía: "Busot, hermosísima propiedad del Excelentísimo señor Marques del Bosch, ocupa una de los lugares mas pintorescos y saludables, de mas templado clima y sana vegetación del mundo....Difícilmente podrá encontrarse en España otra región mas bendecida por la mano de Dios en todo género de virtudes curativas y toda clase de beneficios... No pecamos de exagerados, ni no mueve otro afán que el de la verdad si decimos que Busot como estación invernal no tiene competencia, y como balneario esta a la altura de los mas reputados de España y fuera de España".

Nada de todo esto sería posible sin la existencia de las aguas curativas y termales que afloraban en la vertiente meridional de la ladera del Cabeçó desde tiempos antiquísimos, ya aprovechadas por los romanos y posteriormente los árabes.
Según el Doctor Juan Carrión Grifol (director del Balneario) "Es opinión muy verosimil que en el sitio de este balneario había una ciudad, y unos baños romanos en el lugar llamado Ciscar, uno de los puntos mas bonitos, entre la fuente de la Cogolla y el nuevo balneario en dirección a Barañas.... y en las inmediaciones a los baños actuales, ruinas de escalinatas, acueductos, pilas triangulares de jaspe, pórticos con columnas de mármol, medio-relieves,  vasos de barro saguntino, anillas ecuestres, monedas de plata y otros metales con el busto de Julio César, coronado de laurel, como también algunos arcos árabes, descubiertos todos el año 1816 lo cual hace confirmar la celebridad de estas aguas.
Las termas romanas, según los vestigios que se encuentran, estaban situadas cerca del sitio donde nacen las aguas de la Cogolla".

Fachada delantera del edificio

En el año 1564 Rafael Martí de Viciana ya habla de las aguas de Busot: "Aguas, en este lugar nace una fuente con agua caliente de su natural, es apropiada para sanar ciertas enfermedades".
Gaspar Escolano en 1611 cita el Rio de Aguas "por nacer de unas fuentes de aguas calidifsimas, que fe toman por baños faludables, para muchas enfermedades".
Con posterioridad son mencionadas en el año 1640 por el historiador Vicente Bendicho; en 1745 por el Doctor Andres Piquer en su obra Física moderna racional y experimental; Pedro Gomez de Bedoya y Paredes en el año 1764; Joseph Townsend en el año 1792 donde realiza una breve exposición y Francisco José de Lemos en 1788. Este último las definía (erróneamente según Agustín Alcón años mas tarde) del siguiente modo: "tiene.. unas aguas minerales muy calientes, que despiden un olor fétido a azufre. Son muy claras, pero de mal sabor y gruesas al tragarlas. Sirven para curar la hipocondría, obstrucciones, tumores, eschirros, reumatismos, perlesías, retenciones de orina por presencia de cálculo ú otra qualquiera materia extraña, para las llagas antiguas, senos, fístulas, luxaciones, herpes, sarna, tiña, etc, con tal que estos males esten en sugetos gruesos, llenos de humores, de una fibra floxa y de temperamento pituitoso...".
A finales del siglo XVIII el Botánico Cavanilles también se refiere a ellas, y a comienzos del XIX estudiosos extranjeros como Alexandre de Labordé; el prestigioso Geólogo americano de origen escoces Willian Maclure; Antoine François Fabré o el ilustrado alemán Christian August Fischer realizaron someras descripciones de Busot y de la calidad y propiedades de sus aguas.
También las menciona Pascual Madoz en su diccionario geográfico estadístico, y a comienzos del siglo XX Daniel Jimenez de Cisneros centrándose éste último únicamente en la composición geológica del terreno.
El primero que realizó un análisis serio de las aguas fue D. Agustín Alcón en el año 1815, ordenado por la Junta Municipal de Sanidad de Alicante y cuyos estudios sirvieron como referencia a autores posteriores.

Descripción de Pedro Gomez de Bedoya y Paredes (año 1764)

En el tratado completo de las fuentes minerales de España, Pedro Maria Rubio dice que "Los manantiales de agua mineral son tantos y tan abundantes, que no es fácil enumerarlos. Los que se aprovechan y pueden aprovecharse para usos medicinales, son cinco, llamados La Cogolla, fuente de los Baños, del Colladed, de los Romanos o Balsa Nueva, y fuente de la Mina o Caba".
Esas aguas desde antiguo aparte de suministrar a los baños eran destinadas también para el riego, y no fueron ajenas a pleitos por su uso y beneficio. Se puede citar por ejemplo los litigios originados en el transcurso del siglo XIX tras el descubrimiento de la Fuente del Colladet: Uno a comienzos de la centuria entre la Marquesa del Bosch y la Ciudad de Alicante; y el segundo entre Jose Maria de Rojas y Galiano y los regantes de la Balsa de los Baños.
En el segundo caso unos jornaleros a las órdenes del Conde practicaron excavaciones en la fuente del Colladet mermando de esa manera los caudales de la Fuente de los Baños.
En el año 1914 cuando el propietario era D. Miguel de Rojas y Moreno varios vecinos del pueblo de Aigües reclamaron ante la alcaldía el cese de las excavaciones que el Marqués estaba realizando en las inmediaciones del Balneario, ya que con esos trabajos se mermaba el caudal de la fuente pública de Los Iborras (Ivorras).
Cuatro años mas tarde el Ingeniero de Obras Públicas dictaminó que las excavaciones en busca de aguas no influía en los caudales de la fuente de Los Iborras, permitiendo al Marques reanudar sus trabajos, si lo creyera conveniente.

De los cinco manantiales mencionados con anterioridad, todos tenían propiedades medicinales, aunque los que abastecían principalmente a las instalaciones eran: La Cogolla, la Fuente de los Baños y la del Colladet, conocida también como San Ignacio.
La fuente de La Cogolla o del estómago es la mas renombrada de todas. Cerca de ella estaba la fuente de Los Romanos en el lugar donde se descubrieron las antiguas termas en el montecillo Ciscar. La Fuente de los Baños afloraba en el mismo lugar donde estaban los edificios, actualmente inexistente. A escasa distancia hacia el Noreste en una pequeña vaguada nacía la Fuente de San Ignacio. Y detras de la Cogolla pero a un nivel superior afloraba el agua de la Caba.


BREVE REGRESIÓN HISTÓRICA DE AIGÜES

Según M.C Dueñas Moya el lugar de Aguas inicialmente fue propiedad de la familia Vallebrera propietaria a la vez de otros señoríos, pasando mas tarde a manos de Alfonso Martinez de Vera y Martinez de Vera, que sería el primer Señor de Aguas y de Barañes.
En la escritura de compra quedó explicitado que dicho señor era dueño de las aguas de ese territorio y, según Bendicho, realizo algunas obras alrededor de los baños en el año 1630.
"y, en el mismo están los baños de agua caliente, tan nombrados y frequentados en esta parte del Reyno, que son maravillosos y causan milagros, digamoslos assí, curando a muchos enfermos con mucha suavidad. Es el agua saníssima, assí para bever como para bañarse, porque passa por los mineros de oro, plata, azufre y caparrosa de Cabeso de que hizo experiencia el doctor Pedro Berenguer....En estos baños de primero el que iva llevava de pensión hacer albergue o choza para su novena, pero haora ya ay más comodidad porque Alfonso Martinez de Vera, de quien es Aguas, con licencia de la Ciudad ha labrado un cortijo con algunas casas alrededor del baño en el año 1630, y un hermita del nacimiento de Christo, Señor Nuestro...".

En el año 1776, los baños, cuyo propietario era la Ciudad de Alicante, pese a ser célebres por las cualidades de las aguas, estaban en pésimo estado de conservación.
En esa fecha el encargado, Anastasio Martinez, eleva una queja denunciando la situación de las instalaciones "encontrandose estos en estado tan deteriorados que no puede asegurarse ninguna persona entrar dentro de ellos sin un contingente peligro...".
Unos días después el Maestro de obras Lorenzo Chápuli elabora un informe indicando que "se deve rehedificar la pared frontera de dho baño la qual mira al medio día, como igualmente la la pared de Poniente; la Bóveda principal de la entrada por estar amenazando ruína....".
El Municipio aceptó hacerse cargo de las obras de mejora y establecer una casa de baños aumentando el caudal del manantial principal que lo abastecía.

Archivo Municipal de Alicante

En 1778 Antonio Canicia y Pascual, Marqués del Bosch, construye 10 casas alrededor de los baños con el permiso de la Ciudad de Alicante, obras que fueron escrituradas el 7 de Abril de ese año ante el Escribano Juan Francisco Pérez y, "obligándose a no perjudicar los derechos de dominio y posesión que sobre los baños tenía la Ciudad de Alicante".
En 1802 se realizaron nuevas obras de reparación tras un informe de los peritos Juan Martinez Porras y Manuel Jover.

(A.M.A) Plano de los Baños de Busot (año 1802) 

(A.M.A) Planta de la casa de aguas; idem del edificio para pobres enfermos

En la fecha de 12 de Julio de 1816 Maria del Rosario Catalina Pascual de Riquelme y Vergara, Marquesa del Bosch y Condesa de Torrellano adquiere la propiedad de los Baños de Aguas tras un sonoro pleito con la Ciudad de Alicante, aunque lo cierto es que la administración de las instalaciones siguieron dependiendo de la Ciudad hasta el año 1824.
En ese año pasó a manos de Maria del Rosario Canicia di Franchi y Pascual de Riquelme, Marquesa del Bosch, Condesa de Torrellano y por matrimonio Condesa de Casa Rojas.
En 1815 se analizaron las aguas que suministraban los baños, y dos años mas tarde se redactó un reglamento que fue aprobado por S.M, comunicado en Alicante por el Corregidor Fernando de Saint Croix.
Alicante no cejó en su empeño de recuperar los baños durante los años posteriores. En 1865 el Tribunal Supremo reconoció al Marqués del Bosch como legítimo propietario y condenando a "perpetuo silencio" a la municipalidad alicantina.

Archivo Municipal de Alicante (A.M.A)

Dejando a un lado los pleitos sobre la propiedad de los baños y de las aguas llevados a cabo en el siglo XIX entre el Conde de Casa Rojas y la Ciudad de Alicante ya que no son el objeto de este artículo, la investigadora A. R Candela afirma que Jose María de Rojas y Canicia, IV Conde de Casa Rojas, IV Conde de Torrellano y VII Marques del Bosch de Arés, era dueño absoluto de los manantiales de San Ignacio y La Cogolla (este último para beber), y de la sobrante de la fuente de los Baños. Además de poseer el dominio directo de casi todas las fuentes y balsas de riego del lugar.
Todos estos bienes eran  procedentes del vínculo perteneciente a D. Lorenzo Martinez de Vera, y otorgados en herencia de su madre Dña Catalina Canicia di Franchi.
Beneficiado por este legado el Conde obtuvo la propiedad de la Hacienda de La Torreta, la Hacienda del Ciscar, el balneario denominado "Baños de Busot", todos los montes y tierras que rodean el pueblo de Aguas, la Hacienda de Cabrafich, y el dominio directo sobre las cuatro heredades de Aguas, denominadas: de los Iborras, de los Arnaus, del y de Barañes".
Realizó adquisiciones como la Hacienda de La Cava, el Huerto de Llopis, la Hacienda denominada Hoya del Castellet, la Hacienda de Las Cisternas, la Hacienda del Horno del Vidrio, la Hacienda llamada del Collado y la Hacienda de Vicálvaro, además de grandes extensiones de terreno y derechos de aguas.
Tras su fallecimiento su hijo, D. José de Rojas y Galiano, gozando de una posición de privilegio al ser el primogénito, heredó todos estos bienes aumentando progresivamente sus posesiones. Al mismo tiempo acaparó la mayor parte del agua llegando a ser propietario de mas de 1.500 horas de agua para riego.
Para enfatizar sobre este asunto se puede citar el acuerdo entre José de Rojas y Federico Ghiglione, éste último como Presidente de la Sociedad minera La Oriolana, para acaparar todas las aguas que manasen de las prospecciones mineras llevadas a cabo en el año 1900.
En el documento F. Ghiglione cede las aguas que pudieran surgir de las excavaciones en los términos de Busot, Aguas, Alicante y Relleu, mas el 5% de los minerales en bruto.

Volviendo al Balneario y según el informe del Dr Alcon en el año 1815 había "un solo baño o pila, reducido a una pieza de tres varas y media de diámetro, precedida de dos como antecámaras, a que llaman sudador y entrada, a causa de la facilidad con que en este sitio se promueve la transpiración por el mucho calor y humedad de la atmósfera. El manantial es copioso, y capaz de dar agua a otras pilas que pudieran disponerse mejor que la que hoy en día existe, y todo el edificio es susceptible de algunas mejoras".
En 1844 se construyeron los "baños viejos" con ocho casetas con pilas de mármol, una capilla, un parador, una tienda, un horno y 33 casas con un baño para los pobres y un asilo para éstos.
Todo el establecimiento ocupaba una extensión de 2.825 metros de los cuales el pabellón del balneario era de 140 metros.

Edificaciones actualmente desaparecidas donde estaban los baños antiguos

Años mas tarde a esta superficie se le añadieron los terrenos que componían la Heredad de Las Cisternas donde nacía el Manantial de San Ignacio, también denominado del Colladet, y la construcción de otras edificaciones donde figuran por orden de importancia el Hotel Miramar.
Las nuevas instalaciones tras la agregación de los terrenos de la Finca Las Cisternas ocupaban una superficie de 3 hectáreas, 99 áreas y 25 centiáreas. (39.925 metros cuadrados).
En su interior estaba el Hotel Miramar, habilitado como fonda y casino y el nuevo sistema balneario situado en la planta baja del edificio. Otras edificaciones eran: el hotel Villa Clementina, la casa del malacate, el lavadero, la carbonera, el local del telégrafo, el gasógeno, la casa de la administración, las casas de los bañistas, el parador, la cochera, el kiosko de tiro de pistola, el gallinero, el teatro, las balsas de San Ignacio, y el parque, montes, paseos y jardines, tierras de labor y huertas.

Revista Nuevo Mundo

El nuevo conjunto de edificios contaba con las mas modernas instalaciones. Según la prensa de la época: "De la completísima instalación hidroterápica cabe afirmar que en Europa no existe otra mas espléndida ni mas perfecta. La ciencia ha introducido en ella todos sus recursos y el arte se ha puesto a su servicio, embelleciendo las grandes cámaras de las piscinas y sorprendiendo los secretos de la naturaleza para convertirlas en preciosas grutas artificiales".

 
Alicante estacion de invierno (P. Sanudo Autrán)

Estas posesiones pasaron a D. Miguel de Rojas y Moreno, IX Marques del Bosch gracias a los derechos de primogenitura que detentaron sus antecesores.
Miguel de Rojas se casó dos veces: en primer lugar con Antonia de Sandoval y Moreno y en segundas nupcias con Julia Navarro y Navarro, sin descendencia en ningún caso.
La posesión del título continuó con su sobrina Dña Maria Teresa de Rojas y Roca de Togores, X Marquesa del Bosch,  y finalmente a su hija Maria José Anunciada de Borbón y Rojas, XI Marquesa del Bosch.


LAS FUENTES TERMALES

FUENTE DE LA COGOLLA

"La Cogolla, llamada así por nacer de una roca que tiene un pocito oval, es un manantial que se haya a medio cuarto de legua de la casa de los baños, resguardado por una especie de ermita, con asientos para comodidad de los enfermos, y cuyo caudal es de 6 reales de agua, a la temperatura de 33º R. Sirve este manantial para la bebida".
Las aguas de este manantial se utilizaban para beber y siempre ha pertenecido a la finca de La Torreta, propiedad histórica de los Marqueses del Bosch.
El agua también se vendía por encargo en la Ciudad de Alicante a través de su concesionario, D. José iborra, en el Hotel Simón y en la posada de la Balseta. En el año 1879 el propietario instaló una reja en el edificio que protege la fuente para evitar que se extrajera agua durante la noche.

Fuente de La Cogolla. fuente (Ministerio de Educación y Cultura)

En los primeros análisis que se realizaron se llegó a la conclusión de que las sales de hierro, de sosa, litina y magnesia y el ácido carbónico favorecía las digestiones, mejorando las condiciones de la circulación, produciendo a dosis convenientes laxación y desinfección gastrointestinal.
Según J.C. Grifol estas aguas una vez ingeridas tenían un sabor ligeramente salobre, picante y estiptico y producían eructos inodoros e insípidos que facilitaban la digestión constriñendo o aligerando el vientre.
La Fuente de la Cogolla con el sobrenombre del "Estómago" por sus funciones terapéuticas era el primer lugar al que acudían algunos bañistas a la primera hora del día.

Fuente de La Cogolla en la actualidad

Antes del acertado diagnóstico de Agustín Alcón, confirmado años mas tarde por J.F. Lopez, se creía que las aguas de La Cogolla eran hidrosulfurosas, opinión de algunos autores que visitaron el manantial en un período donde hubo sequía y debió permanecer abandonada asemejándose a una "pocilga cenagosa, sin corriente alguna y llena de materias vegetales en putrefacción, que exhalaban olor a hidrógeno sulfurado".
En los Opúsculos de Joaquin Fernandez López el autor manifiesta que el agua "es muy clara, incolora, no da sedimento, ni se altera al contacto del aire atmosférico; produce en el paladar una sensación ligeramente salada, siendo nula en el olfato... su temperatura es 33º Reamur... luego que se enfría puede beberse a pasto".
Atendiendo a su composición química son aguas gaseosas, sulfatado-alcalinas y bicarbonatado-sódicas, ferruginosas y débilmente litínicas.

En la Cogolla, punto importante de reunión para los enfermos que acudían a tomar las sanadoras aguas, se dejaron dedicatorias donde algunos quisieron inmortalizar su existencia y mostrar su agradecimiento, plasmando sonetos como el que hay inserto en un ejemplar del Eco de la Provincia de 1883.



En la actualidad la cubierta del edificio que protegía la fuente ha desaparecido. Se observan las escalerillas para acceder al lugar donde nacían las aguas, y el comienzo del tramo subterráneo que las conducía hasta la finca del Conde, denominada "Finca Thador" o "La Torreta".
El conducto, igual que el resto de estructuras vinculadas con el balneario, esta destrozado. Aún quedan restos visibles en su recorrido hacia la Torre, donde unos metros antes de llegar volvía a internarse subterraneamente hacia un depósito. El agua suministraba a los habitantes de la casa mediante un surtidor y también para el riego distribuida por acequias.

Conducción de aguas de la Fuente de la Cogolla

Fuente de la Torreta

Salto de agua de La Cogolla en el Jardin de la Torreta
(Colección Guardiola Viudes)

LA FUENTE DE LOS BAÑOS Y LA FUENTE DE SAN IGNACIO

La Fuente de los Baños nacía dentro del recinto donde estaban ubicados los edificios para sanar a los enfermos. Y la Fuente de San Ignacio o del Colladet manaba a escasos metros de ésta, hacia el Noreste, en una pequeña vaguada.
Las aguas de estos dos manaderos, aunque no idénticas, sí eran de similares características. Las dos aumentaban la secreción intestinal, estimulaban el hígado; producían fluxiones hemorroidales por la acción irritativa del intestino recto; facilitaban la expectoración; activaban la secreción renal y modificaban químicamente la orina segregada.
Por su clasificación eran aguas sulfatadas, cloruradas, cálcicas y magnésicas.

Publicidad Fuente de San Ignacio (oficina española de patentes y marcas)

La Fuente de los Baños ya no existe. Fluía en el lugar donde estaban los antiguos baños permaneciendo enterrada por los escombros, y situada "en el centro del cuadrilongo formado por los edificios que constituyen el establecimiento, brota el manantial de los baños por las grietas de una roca, y saliendo a borbotones, llega a la distancia de dos varas a los surtidores de las pilas".
En el año 1929 Jose Mª Ballesteros aludía a este enclave como "En la fachada Norte, un grupo de casitas y hotelitos rodeando a una capilla muy blanca, forma una pequeña barriada. Un antiguo y casi agotado manantial sobresale en uno de sus lados".

La Fuente de San Ignacio estaba situada detrás de la gran piscina. El agua afloraba al exterior mediante una galería subterránea internándose hacia el Norte. En su interior, a lo largo de casi todo el recorrido, hay una acequia sobre elevada del suelo por donde circulaba el agua cubierta por una hilera de tejas.
Dentro se observan vigas donde iban colgados los bornes porcelánicos de una instalación eléctrica y la aparición de una tubería de hierro. Unos metros adelante la mina está medio derruida por escombros y restos de tuberías.
Mas adelante la galería finaliza en una pequeña sala donde hay un foso excavado para elevar agua y conducirla hasta la salida.


Fuente de San Ignacio o del Colladet

Por debajo de esta galería y al lado del camino que bordea el monte Garroferet hay otras conducciones subterráneas que, posiblemente, sean ramales de la Fuente de San Ignacio.

En este lugar rodeando lo que fue la piscina termal se han investigado tres pequeñas galerías y todas finalizan por un derrumbe. Al lado del Garroferet hay una galería que más bien parece una acequia honda coronada con un techo abovedado, que seguramente es la prolongación de la Fuente del Colladet ya que se encuentra a la misma cota de nivel.
Esta última conducción conserva un arco que sujetaba una puerta de acceso en dirección Norte. Esta excavación no está perforada en el terreno sino que fue horadada como una zanja sobre la superficie. Después se construyeron las paredes con un enlucido de cemento y cubriendo el techo con una bóveda de obra.
Quizás la misión de esta acequia fuera la conducción de las aguas sobrantes de la piscina destinadas al riego de la huerta.


Galería, posiblemente de la Fuente del Colladet o San Ignacio

FUENTE DE LOS ROMANOS

Sobre la Fuente de los Romanos también denominada Balsa Nueva J.F. Lopez decía:
"Esta preciosa fuente mana en el intermedio del paseo de la Cogolla y manantial de los Baños; se cree con fundamento era la que servía para las Thermas Romanas que se descubrieron a sus inmediaciones en 1815. Su receptáculo es una gran balsa que sirve para el riego de la huerta de Aguas; y su caudal es constante".

A la izquierda del camino que comunica el balneario con la Fuente de la Cogolla hay dos balsas: Una de ellas justo al lado de la via; y otra situada en unos bancales a una cota de nivel inferior frente a la casa de la Calera.
El llenado de ésta última se realizaba a través de una mina de corto recorrido donde hay localizadas tres lumbreras o pozos de registro.
Según A.R. Candela Hidalgo esta excavación junto con la balsa fueron autorizadas por Rafael Antonio Canicia V Marqués del Bosch en el año 1803 (seguramente en el mismo lugar donde estaba la antigua Fuente de los Romanos), para "que como posehedor que es de los vínculos de Martinez de Vera, y como tal Dueño directo del Pago de Aguas Altas... por la presente escritura establece, y da licencia a....... para que puedan fabricar una Balsa en la nominada Partida, y particular de la Cogolla del Camino por arriva para recoxer el Agua que actualmente sale de la excavación nueva que han hecho los referidos siete arriba nombrados, con licencia de su Señoría, de ancho y largo que les paresca suficiente, y pudiendo abrir sanjas para conducir la referida agua a sus tierras..".


Galería y Balsa de los Romanos o (Nueva)

FUENTE DE LA CABA

La Fuente de la Caba o Mina según J.F. Lopez se descubrió en 1840 en la parte posterior de la Fuente de La Cogolla.
De ella dice: "Brota también de rocas calizas, y corre por una mina arcillosa con filones de ocre y marga arenisca. Su caudal es contínuo".

El agua de esta fuente afloraba al exterior a través de una galería y se depositaba en una balsa cuadrangular.
La mina es prácticamente recta con una ligera curvatura, y su continuidad está interrumpida por un derrumbe.
Bocamina Fuente de la Caba

En la parte opuesta desde donde entraba el agua en el estanque hay una compuerta que permitía que ésta saliera para el riego de los bancales situados mas abajo. En ese punto hay una fecha inserta (Año 1871).

Paleta de salida de aguas de la Balsa de la Caba

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EL PASEO DEL BOSQUE DE AIGÜES




Una vez se hubo levantado el Hotel Miramar en el año 1897 por el prestigioso Arquitecto catalán Pedro García Faria, sus instalaciones se usaron para implantar el primer Sanatorio de España y estación de invierno.
La función del establecimiento no tenía el carácter exclusivo de sanatorio aplicado al tratamiento de enfermedades de índole determinada. D. José de Rojas pretendía que tanto el balneario como el extenso pinar a su alrededor fueran visitados tanto por la persona convaleciente de una enfermedad pulmonar como la persona sana que quisiera gozar del aire libre en un clima benigno.
Sus instalaciones fueron atendidas por los mejores profesionales médicos como D. Luis Lasbennes y Jaúregui, y desde el punto de vista gastronómico por los mejores cocineros procedentes de renombrados establecimientos de Alicante como D. José Bossio, Escolástico Elordi o Vicente Urbay.

El Dr Francisco Valenzuela afirmaba: "Nada falta a Busot actualmente para que sea residencia de invierno, quizás la mejor de Europa. El Sanatorio se hará, decidido como esta su propietario... dando, para no muy largo plazo, una celebridad a Busot mayor que la de Niza, Orotava y demás centros sanitarios".
Por otro lado el Dr Calavatreño opinaba: "El emplazamiento del Balneario de Busot parece elegido por la naturaleza para que en él se construya un sanatorio para tuberculosos; su gran altura sobre el nivel del mar, rodeado de extensos pinares que dejan escapar resinosas emanaciones, viéndose a lo lejos las azuladas ondas del tranquilo Mediterráneo...".

El Marqués del Bosch aparte del lujoso establecimiento levantó otros pequeños hoteles dentro de sus propiedades en el interior del frondoso bosque a los pies del Cabeçó d´Or.
Al mismo tiempo niveló el terreno para la construcción de huertas y plantó árboles de todo tipo comunicados por multitud de caminos, donde los residentes hacían sus curas de aire y tomaban las salutíferas aguas de La Cogolla.

La Torreta, La Trocha y Villa Begoña

En la prensa de comienzos del siglo XX son abundantes los halagos a las obras del Marqués; en el diario Las Provincias del año 1902 queda plasmado de la siguiente manera: "Enriqueció las hermosas plantaciones de palmeras, pinos, naranjos, almendros y limoneros; aprovechó el agua para aumentar la frondosidad de la pródiga tierra alicantina; mejoró el hotel alhajándolo notablemente; construyó lindas villas como las llamadas Valparaíso, Villa-Clementina, Casa Blanca, La Huerta y La Trocha, para las familias que desean vivir separadamente, en medio del campo...".
Pero de entre todas ellas sobresale la señorial casa donde tenía su habitación el Marqués y su familia. Así en el mismo diario se puede leer: "¿Reside allí el Marqués? Tiene su torre a un paseo del Hotel. Torre Thador -ese es su nombre- es una casa lindísima, que hace más agradable la estancia de sus amigos en Busot, porque posee una magnífica colección de grabados antiguos, de medallas, monedas y cuadros notables. También posee una biblioteca de libros antiguos, en el cual hay ejemplares muy curiosos, porque el Marqués, como su padre y su abuelo, es un gran coleccionista".

Muchos enfermos comenzaban el día dando un paseo hasta la Fuente de La Cogolla, optando después proseguir hasta el paseo de La Torreta, o ascender hasta la ermita situada en lo alto de una loma.
Enfrente de la Fuente de La Cogolla hay un área semicircular con vistas al valle, que era el lugar predilecto de muchos, y donde se sirvió el almuerzo a la Reina Victoria el 17 de Marzo de 1912 en su visita a Alicante.
En este lugar es "donde mas corpulentos alzan sus frentes los añosos pinos marítimos, se ha abierto, al lado de la fuente de la Cogolla, amplio recinto de entrecruzadas ramas, que parecen catedral gótica, bajo cuyas bóvedas descienden en hilos de oro la luz del sol...".

Paseo de La Cogolla

En la obra Formulario de medicamentos modernos del año 1900 se menciona el balneario y el bosque como sigue: "por todas partes cruzan los paseos, unos anchos y prolongados como magníficos boulevares, otros que se pierden en caprichosas curvas, a semejanza de vertiginosa serpentina, en la espesura del bosque,  y alguno que en forma de zig-zag o haciendo espirales llega hasta la cumbre de una colina desde donde se divisa el mar, y a no larga distancia, con su espléndido encanto".
Serpenteando el bosque hay multitud de caminos con bancos de obra para el descanso de los caminantes, con gran cantidad de acequias donde se formaban pequeños saltos de agua o cascadas debido al desnivel del terreno que armonizaban el paseo.
La mayoría de los asientos estaban bautizados con el nombre de algún personaje sobresaliente que visitó en alguna época el Balneario. Otros sin embargo tienen nombres como "El Congreso", "El Senado", "La Cacharrería", "El Ateneo", etc.,
El Dr Valenzuela menciona además, la instalación por el bosque de "kioskos-abrigos" (sun boxes) giratorios para llevar a cabo la helioterapia. Estos kioskos estaban instalados sobre una plataforma giratoria para captar mejor los rayos del sol.

Entre la Calera y la Fuente de la Cogolla hay un banco cuadrado, y al otro lado del camino habia un mural con una inscripción y que decía: "SIN MÉDICO BUSOT CURA, BOTICA AQUI NI SE NOMBRA. BASTAN SUS AIRES, SUS AGUAS, Y DE SUS PINOS LA SOMBRA".

Fotografía retocada con el mural al fondo

En una cerrada curva en el camino que asciende hacia la ermita se encuentra el Banco de España. Desde este lugar se vislumbran las mejores vista del bosque.
En primer lugar se observa la espléndida casa propiedad del Marqués del Bosch: La Torreta, y al fondo se dibuja la bahia de Alicante.

Paisaje desde el Banco de España

Desde ese lugar se puede continuar y visitar la ermita o girar a la izquierda hasta el Banco del Congreso. En realidad son cuatro asientos redondeados formando un círculo, pero abierto en cuatro lados, dando origen a cuatro caminos en distintas direcciones.


Banco El Congreso

Hacia el Sureste un camino conduce directamente hasta la parte trasera de La Torreta. Una vez aquí, se puede rodear la casona y continuar por la vía que rodea el Monte Parnaso.
El Monte Parnaso es una colina situada al lado de la casa del Marqués que tiene un  camino circular que asciende hasta su cima.
Este era uno de los lugares predilectos de las personas alojadas en el Balneario, ya que era una atalaya perfecta para contemplar el paisaje con la linea de costa al fondo.
J.M. Ballesteros decía de él: "es un montecito tan airoso y tan bonito, que es el predilecto, es como si dijéramos el niño mimado del bosque".

Monte Parnaso. Rodeando la explanada habia una circunferencia de bancos individuales. Actualmente desaparecidos.

En el camino que rodea la loma hacia el Sur se encuentra el Banco El Senado de forma semicircular. En las fotografías antiguas había un pino que daba sombra a los paseantes que se paraban a descansar. Al fondo oculta por la vegetación esta la silueta de La Torre.

Banco El Senado

Continuando por esta vía se enlaza a la izquierda con el Paseo de Los Naranjos, donde se pueden contabilizar seis bancos y una caseta muy deteriorada. Al lado hay una acequia de prolongada pendiente que originaria un salto de agua, cuyo sonido haría mas agradable el paseo de los enfermos.
En el interior de la caseta parece que hubieran algunos poyos para sentarse, posiblemente para protegerse de la luz del sol.

Paseo de los Naranjos

banco rústico en el Paseo de los Naranjos

El camino avanza bordeando el Monte Parnaso hasta llegar al Camino de los Pilones. Este camino es la principal vía de acceso hasta la entrada de la finca de La Torreta. Es una vía asfaltada que principia en la carretera de Aigües, al lado de Villa Gonzalo.
Por un lado aún se observan restos de bancales abandonados y otro banco, diferente a todos los demás, situado al borde de la carretera con un salto de agua justo al lado.

Banco en el Paseo de los Pilones, cerca de Villa Gonzalo

Casi en la verja de entrada de La Torreta un camino secundario conduce a Villa Begoña. En ese tramo hay algunos pequeños bancos semiocultos por la maleza.
Villa Begoña es una casa de color blanco, bien cuidada, con un mirador orientado al Sur. El camino que pasa frente a ella conduce a la parte trasera de Villa Gonzalo y cerca también de Villa Vicálvaro.
En este trayecto esta el Banco de La Cacharrería y a escasos 40 metros el Banco del Ateneo.
La Cacharreria es un banco semicircular sobre elevado del terreno con vistas al fondo de Villa Begoña.

Banco La Cacharreria

El Ateneo es un amplio banco con alto respaldo mirando hacia el Oeste, donde había un gran pino frente a él.

Banco El Ateneo

Al finalizar el camino se puede ascender por la parte trasera de Villa Vicálvaro para continuar por el camino del mismo nombre en dirección al Ciscar.
Este recorrido discurre por encima de una loma donde hay varios bancos de descanso y las entradas secudarias a los chalets de Villa Begoña y La Trocha.

Bancos en el Paseo de Vicálvaro

En la parte opuesta a este recorrido existía otro que, partiendo desde la vertiente norte o principal del Hotel Miramar, continuaba por las estribaciones del Monte Garroferet.
En este lado estaba el camino de acceso para los vehículos y la entrada principal del Hotel-Sanatorio, cuyo acceso al interior se efectuaba por una plataforma elevada directamente hasta el primer piso.
Aquí comenzaba el Paseo de las Acacias que finalizaba en la gran piscina termal. En este corto recorrido estaban Villa Angela y Villa Clementina al lado del gran hotel y unido a éste por un corredor aéreo (hoy inexistente).
Desde la balsa, continuaba otra vía en dirección al pueblo de Aigües donde estaban las casas de Villa Palma, Villa Nopales y Casa Blanca.
A continuación varios caminos ascienden hacia la cima del Garroferet, donde también hay varios bancos en su recorrido (10 bancos), y uno cuadrado con una mesa en el centro en lo mas alto.

Alto del Garroferet. fuente (Ministerio de Educación y Cultura)

Banco en ascenso al Garroferet


Villa Palma. fuente (Ministerio de Educación y Cultura)

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SOBRE EL TERRENO

El Hotel-Sanatorio dejó de funcionar a comienzos de los años 30 del pasado siglo XX. Después sus instalaciones se convirtieron durante un corto período de tiempo en un alojamiento naturista. Y posteriormente en preventorio antituberculoso para niños.
De aquellas modernas instalaciones no queda absolutamente nada. Todo ha sido derribado, y el que otrora fue un imponente edificio, ahora no es mas que un enclenque esqueleto que permanece en pie gracias a los sólidos pilares que lo sostienen.

Fotografía actual de la fachada principal realizada desde la pared trasera de la ermita.


La fuente de San Ignacio y la fuente de la Cogolla están en ruinas y convertidas en basureros, y la piscina termal está enterrada por escombros.
En la visita al bosque he podido identificar 52 bancos repartidos al lado de los caminos que lo cruzan en todas direcciones; paseos que fueron utilizados también por los naturistas y por los niños y personal alojados en el preventorio cuya administración fue gestionada por las Madres Mercedarias.
A pesar de todo continúa siendo agradable deambular por estos caminos, sobre todo si se conoce parte de la historia de este lugar y de la familia propietaria en el pasado.

Autor del artículo tomando notas cerca de Villa Gonzalo

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Fuentes Consultadas:

- Baños de busot. Memoria del quinquenio de 1894 a 1898. Juan Carrión Grifol
- Chronyca de la ínclita y coronada ciudad de Valencia y de su reyno. Rafael Martí de Viciana.
- Historia de la insigne y coronada Ciudad y Reyno de Valencia. Gaspar Escolano.
- Crónica de la muy ilustre, noble y leal Ciudad de Alicante. Vicente Bendicho.
- Tratado completo de las fuentes minerales de España. Pedro Maria Rubio.
- Historia universal de las fuentes minerales de España. Pedro Gomez de Bedoya y Paredes.
- Formulario de medicamentos modernos. F. Marín y Sancho - M. Melgosa Olaechea - J. Pizá Roselló
- Territorio y jurisdicción en Alicante. Mª Carmen Dueñas Moya.
- La sanitat valenciana en la epoca de Madoz. Amparo Marco Torres.
- La propiedad de las aguas en el señoría solariego de Aguas de Busot. Ana Rosa Candela Hidalgo.
- Investigaciones hidrogeológicas sobre la termas del Monte Cabezó de Oro de Busot. Joaquín Fernandez Lopez.
- Busot estación médica de invierno y sanatorio permanente. Francisco Valenzuela.
- Análisis química de las aguas termo-potables de los baños de Busot. Agustín Alcón.
- El Balneario de Busot (1780-1820). M.T. Agüero, J.M Balsalobre, Susana Llorens.
- Las Huellas. Jose María Ballesteros.
- Archivo Municipal de Alicante. (A.M.A)
- Archivo Histórico Provincial de Alicante (A.M.A)
- Archivo Histórico Municipal de Elche. (A.H.M.E)
- Prensa histórica digital

Agradecimientos:
- Federico Guardiola. Por la información recibida y la cesión de fotografías de su archivo familiar.
- Jose Agulló Candela y Juan Francisco Mollá. Investigadores sobre el nobiliario alicantino y particularmente sobre Casa Rojas.

1 comentario :

Palantir dijo...

Excelente. Felicidades por la entrada Sergio. Vaya curro