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sábado, 15 de mayo de 2021

LOS ESTUDIOS DEL PROFESOR LLOBET EN LAS INMEDIACIONES DE LA VILLA DE ELCHE

Jose Antonio Llobet i Vall-llosera nació en el seno de una familia acomodada el 31 de Mayo de 1799. Su padre fue Procurador de la Real Audiencia de Barcelona y su madre procedía de una familia de notarios de Caldes de Montbui.
A los tres años quedó huérfano de madre y cuando contaba 12 años falleció su padre. Pronto el joven Llobet se interesó por la ciencia; mejor dicho, por todas las ramas de la ciencia.
Fue una autoridad en geología y mineralogía, y fue muy prolífico, redactando gran cantidad de trabajos y memorias sobre geología y geognosia, mineralogía, aguas, y agricultura. Realizó descripciones geográficas sobre Cataluña y el Reino de Valencia, sobre lápidas y antigüedades encontradas en excavaciones, artículos sobre jeroglíficos egipcios, incluso redactó un interesante documento sobre las fiestas de moros y cristianos de Alcoy.
Sus servicios fueron solicitados en todas las provincias del sudeste español para investigar o emitir dictámenes sobre minería, aprovechamiento y búsqueda de aguas subterráneas.
Su último trabajo sería precisamente la investigación para aflorar aguas en el municipio alicantino de Torremanzanas, misión que adquirió a los 62 años estando ya enfermo.
El Sr Llobet falleció en Alicante el 19 de Diciembre de 1862 de un catarro pulmonal.

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El día 5 de Abril de 1839 los Sres D. Ginés Ganga y D. Francisco Bernad, Alcalde primero y segundo respectivamente del Ayuntamiento Constitucional de la villa de Elche, acuerdan la solicitud de un experto hidráulico para investigar un  nacimiento de aguas en la partida ilicitana de Las Saladas.
Unos días después hizo acto de presencia D. Jose Antonio Llobet i Vall-llosera para analizar el expresado manantial, y realizar un trabajo de campo para averiguar el mejor método para buscar y aflorar aguas en toda la comarca ilicitana.

Las inspecciones realizadas en Elche dieron como resultado una serie de informes titulado "Memoria acerca del aprovechamiento de aguas subterráneas en las inmediaciones de la Villa de Elche", en cuyo contenido están incluidas sus valoraciones sobre las fuentes que nacen en Aspe y la Fuente Antigua de Crevillente. 

El estudio comienza con un análisis geológico general de la comarca, centrándose en el punto de la pedanía de Saladas, ya que fue el objeto principal de su visita.
En el informe expone su tesis sobre la procedencia de las aguas de Elche, el modo de alumbrarlas y sacarlas al exterior mediante minados horizontales o pozos verticales.
"Puesto en claro el que las aguas subterráneas de las inmediaciones de esta Villa de Elche vienen de la parte superior y lejana del país, y que están impedidas de salir a la superficie por grandes masas de materias impermeables, solo debe tratarse del modo de hacerlas surgir. Dos métodos se presentan para lograr el romper las materias impermeables que impiden su salida: las galerías horizontales conocidas vulgarmente por minas y los pozos verticales o artesianos...."
El profesor Llobet era un fiel defensor de este último sistema como así queda manifiesto en una publicación del año 1834 ante la Real Academia de Ciencias Naturales y artes de Barcelona titulada "de los pozos artesianos en jeneral y de su aplicación a la Cataluña".

Un año antes de la visita de Llobet se creó una Compañía constituida por destacados miembros de la burguesía, alguno de los cuales formaban parte del cabildo ilicitano, denominada "Sociedad de aguas dulces del partido de las Saladas".
En uno de los informes titulado "Empresa de las Saladas" el experto Llobet alecciona sobre el terreno la dirección que debe tomar la mina ya comenzada en este punto y el modo de aumentar el caudal de agua mediante su prolongación o perforación de pozos artesianos.
En el dictamen queda plasmado las instrucciones sobre la construcción y abovedamiento de las galerías, encañamiento de pozos y los materiales a emplear.

Dibujo de Llobet de la mina de Saladas
Fuente: Reial acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona


Seguidamente en un apéndice titulado Ideas que deben tenerse presentes al formarse una Compañía para beneficiar aguas por medio de sondas artesianas, el profesor aconseja precisamente la creación de una Sociedad artesiana que "tratará con los particulares y empresas que quieran buscar aguas, y en primer lugar con la empresa de las Saladas, a cuyos socios se ofrecerán primero las acciones de la Compañía al formarse..... Serán atendidas con preferencia las necesidades del término de Elche empezando por las Saladas, después la de los socios de los pueblos vecinos y luego allí donde obtuviese mas ventajas la Compañía.".
Posteriormente en el año 1840 se creó la Sociedad Artesiana de la villa de Elche, "a consecuencia del reconocimiento practicado del término de esta villa y contornos por D. José Antonio Llobet..y memoria escrita por el mismo.. referente todo al aprovechamiento de las aguas subterráneas existentes en aquel, y mas particularmente en el punto denominado de las Saladas; se reunieron los otorgantes con el objeto de adquirir una Sonda Artesiana, con todos sus adherentes y herramientas, para lograr el alumbramiento de dichas aguas por medio de Pozos Artesianos".

El 23 de Abril de 1840 se llevó la sonda artesiana procedente de Marsella desde el puerto de Alicante hasta la pedanía de Las Saladas.

En un tercer apartado o "apéndice 3" titulado Aumento y mejora de las aguas que alimentan la acequia mayor de Elche y las que le dan el agua dulce de beber, menciona los trabajos para alumbrar la Fuente del Sastre y los trabajos de reconstrucción de la conducción de la Fuente de Barrenas desde la bocamina y el cruce del rio Tarafa.
En el informe alecciona: "las aguas que se recogen en la presa que hay en el rio de Elche, en el desfiladero inferior del Pantano inutilizado, son susceptibles de aumento procurando excavar los puntos en donde fluyen en mayor cantidad tales como son las fuentes que manan de debajo la huerta mayor de Aspe, enfrente de los molinos y también la fuente del Sastre.
Lo que convendría muchísimo sería el mejorar la calidad del agua que sirve para el riego general de la huerta, pero esto lo miro muy difícil o cuasi imposible en atención a la calidad del terreno por donde pasan, pues que son compuesto de yesos, algunos de ellos salobres por las masas de sal que encubren y esto viene ya desde la parte superior del rio..."

Plano del rio Tarafa donde figuran las fuentes de Barrenas y del Sastre
por Pedro León Navarro


A continuación el experto habla del agua de la Fuente de Barrenas. Llobet opina que el agua de dicha fuente debe mejorarse en su conducción y cantidad.
Para ello aconseja canalizar la fuente desde su bocamina con un conducto subterráneo por debajo del cauce del rio Tarafa.
Al finalizar expone que: "sea como fuere, tratar de excavar la mina por mas abajo del cauce del río, y trazar un brazo de mina recto, que conduzca el agua hasta el punto más cómodo, y en que el nivel lo permita; siguiéndose la nueva linea que indica el adjunto croquis ideal".

Croquis de Llobet sobre la Fuente de Barrenas
Fuente: Reial acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona


Unas líneas adelante menciona el aprovechamiento para uso doméstico de las aguas nacidas en la Hacienda del Ruiz al pie de la Sierra del Castellar.
Siendo unas aguas de muy buena calidad en opinión del profesor Llobet, incluso mejores que las que vienen de Aspe, desaconseja su exploración, atendida su escasa cantidad y al estar rodeadas de fuentes saladas y de un terreno sumamente salobre.
Aún así en caso de querer encontrar mayor caudal recomienda la perforación de pozos artesianos en lugar de la excavación de minas horizontales con la posibilidad de encontrar aguas saladas.

En otro legajo titulado Dictámen sobre aguas en Elche e inmediaciones viene reflejado el estudio que el experto realiza en el Rincón de la Morera, concretamente en la Hacienda de Mallorca. "al pie de la casa por la parte del Este sigue el barranco con unos bancales muy fértiles, a causa de que se riegan con el agua que surge en diferentes fuentecillas al pie de la Sierra alta que tiene al Norte".
Examinado el manantial el Sr. Llobet opina que el agua "era tan buena o mejor que la de las fuentes de esta Villa, y considerando bien todas las circunstancias reconocí que podía aprovecharse dicha agua para las fuentes de Elche, por tener la ventaja de estar en su término, ser de igual o de mejor calidad que la que viene de Aspe...".

La conducción hasta la población debería ir por la parte izquierda de la rambla por conducto cerrado, atravesando la sierra del Castellar y faldeando los valles situados mas abajo de la faena de Ruiz, hasta encontrarse con la cañería general en dirección a Elche.

En este punto el profesor da las indicaciones oportunas para la realización de una galería horizontal en el barranco al lado de la casa de Mallorca.
Al finalizar este informe menciona la posibilidad de aprovechar "una fuentecilla dulce que sale en la hacienda de Ruiz, en el valle mas acá del Castellar, con lo que añadiendo un pequeño gasto se aumentaría el agua dulce, de que tanto necesitan estos habitantes".

Fuente en el Rincón de la Morera


Seguidamente figura otro documento titulado Algunas ideas sobre las aguas de Aspe y el modo de aumentarlas.
En esta ocasión el profesor Llobet argumenta sobre la procedencia de las aguas que riegan la huerta de Aspe y las que se utilizan en Novelda, Monforte y Elche.
"estas últimas vienen de la parte de la Rambla de Villena y del pie mismo del Cid y aquellas vienen de dos partes, las unas de entre las Sierras de Crevillente y de la del Rollo, por el Hondo de las Nieves, y las otras de la parte de la Romana".

Para aumentar su caudal el profesor Llobet aconseja la perforación de pozos artesianos tanto para las aguas que bajan de La Romana como las que discurren desde el Hondón de las Nieves.
El autor al final del informe considera que "la calidad de todas las aguas de Aspe no tiene mejora, porque como no atraviesan las formaciones de yeso y de sal son excelentes en todos los sentidos, de los que dan buen testimonio las huertas de aquel feraz territorio".

Por último figura una memoria titulada Observaciones acerca de la mina de Crevillente, su continuación y mejora.
Aunque no se menciona, se deduce con claridad que la mina aludida es la Fuente Antigua.
El Sr Llobet inspeccionó su interior emitiendo un dictamen sobre la orientación y profundidad de los trabajos para aumentar el caudal, tanto del manantial de aguas frías como el de las aguas calientes.
Sugiere la perforación de pozos con una sonda artesiana: "uno para buscar las aguas calientes por entre los dos manantiales... y el otro por el barranco arriba pasando el barrón y los yesos que tiene después... y si se encontrasen aguas frías convendría que su conducción fuese separada de las calientes, a fin de que estas no perdiesen sus buenas cualidades".

El informe finaliza con la sugerencia del experto de construir un balneario al final de la conducción: "soy de parecer que debería el pueblo construir unos baños al salir la mina a la superficie de la tierra, o sea un poco mas arriba del punto en donde el agua atraviesa el barranco. se debería separar de la mina y conducir en conducto separado de alcaduces barnizados cierta cantidad de agua, la que se considerase suficiente para los baños, la que después podría destinarse a regar las tierras inmediatas".

Galería de la Fuente Antigua

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Prospecciones de aguas en Las Saladas

Una vez realizados los informes por el profesor Llobet, comenzaron los trabajos de búsqueda de aguas con la sonda artesiana en la partida de Las Saladas.
En este punto, conocido en la actualidad como el Hondo de la mina, había un pequeño nacimiento en el interior de una galería subterránea. La Sociedad de Saladas siguiendo las indicaciones de Llobet practicó un pozo en las inmediaciones. 
En Agosto de 1840 la profundidad del foso era de 90 metros y no se había descubierto agua, aunque las perspectivas del profesor eran optimistas. 
El 7 de Septiembre de ese año se presentó el experto y acompañado de D. José Lenard, director de la sonda, exploró los terrenos colindantes, asegurando el éxito de la empresa. Dos días mas tarde la Junta de aguas de las Saladas suspendió los trabajos de ese primer pozo cuando ya se llevaban mas de 100 metros excavados con un coste de 24 mil reales de vellón.
El 19 de Septiembre se acordó la perforación de otro pozo del cual se afloró agua (40 cántaros por hora), pero pronto el agua menguó y desapareció. Mas tarde se retomaron los trabajos pero cesaron casi inmediatamente.
En Octubre de 1841 D. Ginés Ganga y sus asociados solicitan permiso para la construcción de una mina de levante a poniente, atravesando el camino de Saladas logrando mejorar el exiguo caudal encontrado.

Prospecciones en otras partes del término de Elche

En otros lugares y a raíz de la memoria de Llobet se iniciaron proyectos para aumentar los caudales de la Fuente del Algarrobo situada en el Rincón de la Morera, la de las Fuentes de la Gota y Atochón, la Fuente de las Pedreras y la Fuente de la Perdiguera en la partida de Vallongas.

En Enero de 1841 el cabildo encarga la nivelación del terreno para la construcción de una cañería para la conducción de las aguas de la fuente del Algarrobo en el Rincón de la Morera y las introduzca en la cañería principal que abastece a la población.
Durante los meses siguientes se acuerda la adquisición de los terrenos por donde debe circular la conducción y la construcción de una galería subterránea de captación de aguas.

En Agosto varios vecinos anuncian haber emprendido trabajos de explotación de las Fuentes de la Gota y del Atochón en el partido de Carruz.

En Marzo de 1842 D. Jose Brú y Piqueres y D. Francisco Bernad y Agulló solicitan permiso para continuar con los trabajos de exploración de aguas en el partido de Altabix en el Barranco de las Pedreras.

En Septiembre de 1841 D. Francisco Bernad y Agulló adquiere los derechos de la Fuente de la Perdiguera en Vallongas, y en marzo del año siguiente emprende los trabajos de alumbramiento y mejora.

Arriba: Fuente de la Perdiguera
Debajo izqda: Fuente de Barrenas
Debajo drcha: Fuente de Saladas

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De todos los manantiales estudiados y mencionados por el profesor Llobet, tan solo la Fuente de Barrenas en Aspe y la Fuente Antigua de Crevillente, tuvieron un caudal suficiente y continuo para abastecer a una población.
El aforo de las restantes fuentes desperdigadas en el término ilicitano resultaron insuficientes para una una empresa mayor que no fuera el abastecimiento doméstico o el riego de una pequeña huerta.
Tan solo las aguas alumbradas por la Empresa de aguas dulces de las Saladas dieron mayor rendimiento ya en el siglo XX, cuando se reexcavaron los manantiales y se hicieron nuevas perforaciones destinadas al riego de las tierras ocupadas en gran parte por el parque industrial de Torrellano.

Firma del profesor Llobet (dictamen sobre las aguas de la Casa Blanca en Alicante)



Ver enlace:

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Fuentes Consultadas:

Archivo Histórico Municipal de Elche. 
Archivo Municipal de Alicante.
Memoria acerca del aprovechamiento de las aguas subterráneas en las inmediaciones de la Villa de Elche. Reial acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona.
Memorias de Francisco Bernad y Agullo. Real Sociedad Económica de Amigos del Pais de Valencia
Necrología de D. Jose Antonio Llobet y Vallllosea. D. Antonio de Bofarull.
 

lunes, 28 de septiembre de 2015

EL LAVADERO PÚBLICO DE CREVILLENTE

"El pueblo de Crevillente es uno de los mas importantes y ricos de esta provincia, sus laboriosos habitantes amantes del aseo y de mejoras no pueden mas que seguir las corrientes de la civilización. Por sus alrededores pasan la carretera de Murcia y Alicante, la de Novelda y el ferrocarril recientemente inaugurado que une las dos poblaciones, posee un plano de alineaciones aprobado por la superioridad y a pesar de la abundancia de agua de que dispone, carece de un lavadero donde puedan guarecerse tanto en invierno como en verano los que se dedican a la limpieza de la ropa, tan necesaria para la salud y bienestar".
El texto anterior corresponde al encabezamiento del proyecto de construcción del nuevo lavadero en el año 1884.
Con anterioridad la villa contaba con un lugar destinado al lavado de la ropa construido en el año 1790, justo en el trazado de la acequia de la Fuente Antigua. El futuro edificio se construyó en el mismo lugar del primero, en terrenos donde los expertos opinan que estaban las dependencias del Castillo de Crevillente.

En Julio de 1883 se aprueba en el Pleno del Ayuntamiento la construcción del expresado lavadero y justo un año después se nombra al prestigioso Arquitecto D. José Guardiola Picó para la formación del plano, presupuesto y pliego de condiciones para la construcción del edificio sobre el ya existente, ubicado en la Calle Abrevadero.
El 10 de Octubre de 1884 ya estaba firmado el proyecto que consistía en un edificio de 3,50 metros de longitud por 8 metros de anchura, paralelo al anterior, con una cubierta de madera sostenida con columnas de hierro, revestida con teja procedente de Barcelona. Además se proyectaba la construcción de unas casetas para la venta de jabón y todo el reciento rodeado de una verja de hierro. Los terrenos donde iba emplazado el lavadero pertenecían al huerto de D. Joaquín Candela Quesada.
El presupuesto estimado era de 20.043,8 pesetas y el de la contrata de 23.549,10 pesetas.


Archivo Municipal de Crevillente

En la sesión del Ayuntamiento de 30 de Julio de ese año quedo aprobado el presupuesto:
"convencidos de la necesidad imperiosa que hay de construir con la urgencia posible el repetido lavadero en bien general de todos y en particular de los pobres que se hayan dedicados al lavado de las ropas y de la salud e higiene pública, por unanimidad y en votación ordinaria se acuerda aprobar el ya repetido pliego de condiciones económicas.... a expensas de la aprobación superior del Sr. Gobernador Civil de la Provincia".

El 18 de Enero queda impreso en el Boletín Oficial de la Provincia el anuncio del Alcalde D. Manuel Magro y Candela de la subasta para las obras del lavadero que tendría lugar del 15 de Febrero en la Sala Capitular del Ayuntamiento bajo el tipo de las ya expresadas, 23.549,10 pesetas.
En el acto se presentaron tres propuestas: D. Antonio Pastor Espinosa adquiría el compromiso por una cantidad de 23.500 pesetas; D. José Candela y Ubeda por 21.999,99 pesetas y D. Agustín Lopez Santacruz por 18.998,45 pesetas.
Por unanimidad se concedió la contrata a éste último.



Las obras avanzaban con rapidez. En Junio de 1885 las obras de sillería estaban finalizadas y solo faltaba la cubierta y las casetas para la venta del jabón. Ese mes se acuerda en el Pleno del Ayuntamiento adelantar la apertura del establecimiento debido a la aparición de cólera morbo en la comarca en favor de los pobres y de la salud pública. En Crevillente se había estimado ya a 18 personas contagiadas y 5 defunciones a causa de la enfermedad.
En el acto se ordena al Arquitecto Municipal D. José Ramón Mas para que inspeccione las obras a la mayor brevedad y expida el certificado en que se haga constar la disposición por parte del Ayuntamiento.
El facultativo en su informe alega estar todo dispuesto "para echar agua en las acequias, permitiendo el lavado de ropas".

Lavadero de Crevillente. Cortesía de Bibiana Candela Oliver
Archivo Municipal de Crevillente

El día 26 de Junio el Alcalde D. Francisco Lledó Quesada se personó en el lavadero donde había gran afluencia de gente para la recepción provisional del mismo "mandando al efecto quitar las paradas o tablachos que detenían el agua para que esta corriese por las dos grandes acequias...".
El Ayuntamiento concedió al contratista sesenta días de prórroga para la finalización de las obras ya que con motivo de la aparición de la enfermedad epidémica, los materiales procedentes de Barcelona (columnas, cuchillos, puertas, barandas de hierro y tejas) no habían llegado a tiempo.

Unos días mas tarde fue publicado por el pregonero D. Vicente Valero Asensio los correspondientes bandos anunciando al vecindario la apertura al público el servicio del lavadero cuya construcción estaba a punto de concluir.
El día 17 de Noviembre D. Agustín Lopez anuncia la finalización de las obras.

El siguiente día 29 fue una fecha señalada en el municipio, ya que tuvo lugar la inauguración del "suntuoso lavadero que tanto por su bizarra y elegante construcción como por sus condiciones puede competir con los mejores en su clase", y del Hospital Civil La Purísima Concepción, a cuyo servicio acudieron seis hermanas de la caridad procedentes de Tarragona.

Edificio del lavadero en la actualidad

Fuentes Consultadas
- Archivo Municipal de Crevillente

domingo, 27 de septiembre de 2015

EL CAMINO DEL AGUA - LA CREVILLENTINA

A comienzos del siglo XX los recursos hídricos con los que contaba la población de Crevillente eran los procedentes de la Fuente Antigua y los de la Sociedad de San José y María, destinados principalmente al riego de la huerta.
Las aguas de la Fuente Antigua, canalizadas desde su nacimiento a través de un extraordinario acueducto subterráneo (hoy lamentablemente en ruinas), salían a cielo abierto para mover la maquinaria de varios molinos harineros, el riego de las huertas y era distribuida por el pueblo a través de una red de acequias. El canal entraba por la actual Calle dels Molins donde había un abrevadero; continuaba por la Calle Virgen del Carmen, se ramificaba con un canal hacia la Calle Mayor y otro para la Calle Llavador, haciendo extensible sus ramales sucesivamente para el suministro de la población.
Ante la imperiosa necesidad de obtener mas caudales destinados al riego, en el año 1854 se comenzó a excavar la mina de San José y Maria, cuyas aguas, junto con las de la Fuente Antigua, fomentaron e hicieron extensible la superficie agrícola del Municipio.

Creación de la Sociedad Anónima La Crevillentina



Para solucionar la problemática del abastecimiento humano, el 28 de Enero de 1902 se dio lectura en el Ayuntamiento de Crevillente la propuesta de varios vecinos para la distribución de aguas potables a domicilio, y a la instalación de tres fuentes públicas en el lugar que la municipalidad creyese conveniente.

Para la realización del proyecto solicitaban mediante escritura pública entre otras cosas: el permiso exclusivo de explotación durante noventa y nueve años para colocar las cañerías; y a no conceder en dicho período concesión a ninguna otra empresa para el abastecimiento de la población.
La propuesta fue estudiada por la Comisión de Aguas que elaboró su dictamen con algunas matizaciones y fue aprobado en sesión del Ayuntamiento de 24 de Febrero, autorizando al Regidor Síndico D. Antonio Mas Mas como representante para elevar el compromiso a escritura pública.
El 19 de Agosto de 1902 ante Notario D. Ignacio Pastor y Quesada comparecen D. Francisco Gallardo y Gallardo, D. Ramón Mas Espinosa, D. Augusto Mas Quesada, D. Emiliano Martinez Javaloyes, D. Enrique Cremades Martinez y el mencionado D. Antonio Mas Mas para la firma bajo las condiciones siguientes:
- Que la exclusiva será de cincuenta años y de  noventa y nueve la explotación.
- Que la tubería que ha de partir del depósito a la población será de hierro y extendida por toda ésta.
- Que el importe del metro cúbico de agua a domicilio por contador no podrá exceder de dos pesetas, y de quince céntimos el metro cúbico que se gaste para el riego de las calles, siendo gratis la que se necesite para el uso del matadero.

 Archivo Municipal de Crevillente

El primero de Diciembre de ese año ante el mismo fedatario D. Ignacio Pastor comparecen D. Francisco Gallardo y Gallardo, D. Antonio Alfonso Adsuar, D. Jose Aznar Candela, D. Lorenzo Laustalet Sanchez, D. Ramón Mas Espinosa, D. Augusto Mas Quesada, D. Emiliano Martinez Javaloyes, D. Francisco Magro Candela, D. José Perez Mas, D. Manuel Villaloa Galvañ y D. Vicente Espinosa Mas, para la creación de la Sociedad Anónima LA CREVILLENTINA para la explotación de aguas a domicilio.
La Compañía inició su andadura con un capital inicial de 100.000 pesetas repartidas en 2.000 acciones nominativas de 50 pesetas, adjudicándose los miembros comparecientes 560 títulos, quedando las restantes en cartera.
El 19 de Octubre de ese año estaba finalizado el proyecto con una estimación de 707 metros cúbicos y medio al día para el completo abastecimiento de la población.

Para la realización del proyecto La Crevillentina pretendía capturar las aguas de las mencionadas Sociedades de la Fuente Antigua y San José y María desde los mismos acueductos por las que éstas eran conducidas a la población.
Se realizó el análisis hidrotimétrico (dureza de las aguas) de los dos manantiales, junto con un estudio por separado de las aguas frías y calientes de la Acequia Vieja (Fuente Antigua), cuyo resultado queda reflejado en el cuadro siguiente:


A pesar de la escasa calidad, el estudio refleja que las aguas frías del Manantial de la Fuente Antigua era la mas aceptable de todas, pero ante la dificultad de separarlas de las aguas calientes se opto finalmente por la mezcla de ambas como única opción para el abastecimiento de la Ciudad.
El autor del proyecto, el Ingeniero D. Enrique Cremades, justifica esta elección del siguiente modo:
"Esta es la que bebe desde tiempo inmemorial la población de Crevillente y como entre ella no abundan muchas enfermedades del aparato digestivo frecuentes en otras poblaciones, hay que presumir con visos de fundamento que su carbonato de cal en la forma de bicabonato y las sales de magnesio ejercen una acción bienechora en el organismo."

El punto de toma del agua estaba situado en la misma acequia de la Fuente Antigua, unos metros antes del Molino de Morales, (donde aún existe el repartidor), para encauzarse hasta el primer depósito del recorrido, denominado como depósito de recepción, o de "El Prado".

 Punto de toma de las aguas al lado del Molino de Morales

Este primer embalse, compuesto de tres cuerpos, estaba situado a escasos metros aguas abajo del Molino y tenía como misión el enfriamiento de las aguas (26º) y asegurar el suministro del segundo depósito denominado de distribución, situado a 1.667 metros en la entrada de la población.
Desde el punto de recepción el agua era conducida en primer lugar; por una cañería de acero laminado de 25 centímetros de diámetro y 60 metros de longitud formando un sifón, para continuar por un canal excavado en la roca cubierto de 103 metros de longitud, prolongándose éste durante 30 metros más, donde iba revestido con tela metálica y losas de piedra para evitar las deyecciones de los murciélagos.

 Vista del canal antes de verter en el depósito

 Interior del depósito

Este depósito se diseñó para que su capacidad fuese tres veces mayor que el consumo de agua durante 24 horas, y su coste fue de 9.180,91 pesetas. El agua entraba en el primer compartimiento del depósito donde permanecía tres días hasta alcanzar la temperatura ambiente. Por el lado Sur circulaba una cañería fijada al muro y en comunicación con cada uno de los tres compartimientos del depósito por medio de tres mangas, en las cuales entraba el agua a través de tres llaves de paso.
Por último, el estanque, al estar situado en una pequeña cañada sobre dos bancales en pendiente, se tuvo que construir una galería por debajo de la solera del edificio de 42 metros de longitud para recoger y reconducir las aguas pluviales y evitar que entrasen en su interior.

El segundo depósito llamado de distribución fue ubicado exactamente al Norte de la Calle Sierra en medio de una zona con multitud de cuevas habitadas.
El depósito, de forma rectangular y cubierto con bóvedas de ladrillo (existente en la actualidad), estaba dividido en dos compartimientos, de los cuales salían dos cañerías hacia la población que se unían en una sola a dos metros de la salida del embalse.
La cañería que unía los dos depósitos discurría por el Camino de los Molinos en la mayor parte de su recorrido excavada en una zanja, hasta llegar a un punto donde se alcanzaba el nivel del depósito y continuaba a través de una galería en toda su longitud.

En el núcleo urbano el agua se distribuía de la forma siguiente:
1. En fuentes publicas. Se establecieron tres surtidores denominados Fuente de Lloréns, Fuente de Machar y Fuente de La Boquera con una concesión de medio litro por segundo cada una.
2. Distribución a domicilio a caño libre. Este reparto se efectuaba desde un empalme de la tubería general a través de un tubo de plomo hacia el interior de la vivienda y una llave de cierre lento en el lugar que el usuario designase. Eso sí, alejado de pozos, jardines, etc. para evitar el uso descontrolado del agua.
3. Distribución domiciliaria e industrial por contadores.
4. A domicilio por bocas de incendio. Los vecinos que desearan disponer de una boca de incendio sería de su propio coste, abonando a la Sociedad una retribución anual.
5. Bocas de riego. Grupos de vecinos o inquilinos particulares podían contratar el riego de la vía pública y de jardines interiores de poca extensión. La Sociedad se reservaba la instalación de contadores y exigir un precio acorde al uso que se hiciese del agua.

El presupuesto total de las obras (menos el importe de las fuentes), ascendió a 89.206,81 pesetas distribuidas del siguiente modo:



El presupuesto para la construcción de las fuentes ascendió a 2.069,38 pesetas.

En el año 1940 se realizó un proyecto para la variación de la conducción justo a la salida del primer depósito. Las partículas en suspensión acumuladas y adheridas a las paredes de la tubería justo en el lugar donde ésta formaba un sifón, obligó a realizar una variante suprimiendo el referido sifón.

Plano de re-distribución en 1940 
Archivo Municipal de Crevillente

Agrupación de regantes del nuevo brazal de San José y María

El día 11 de Septiembre de 1949 la Sociedad de la Fuente Antigua acuerda por unanimidad otorgar la servidumbre de acueducto a la Hermandad Sindical Local de Labradores y Ganaderos de Crevillente, también denominada Agrupación de Regantes del Nuevo Brazal de San José y María
Esta Asociación cuyos miembros eran: D. Demetrio García Pastor, D. Cayetano Candela Pastor, D. Eleuterio Candela Pastor, D. Vicente Devesa Ortuño, D. Francisco Pomares Sánchez y D. José Pomares Sánchez, habían construido a su costa un brazal cuya finalidad era pasar a los cauces de la Fuente Antigua el agua de la mina de San José y Maria, para asegurar el riego de las fincas existentes debajo de los cauces de la Fuente Antigua.
Dicho acuerdo estaba condicionado: Al paso de las aguas mientras no discurran las de la Fuente Antigua; de duración indefinida hasta la llegada de las aguas del Taibilla y al pago de un canon con arreglo a las horas de agua que de una a otra Sociedad discurriesen, hasta donde principiaban los canales de Riegos de Levante.
El 22 de Diciembre de 1952 tuvo lugar la firma de Constitución de servidumbre de acueducto entre D. Carlos Lledó Alzamora, Representante de la Comunidad de Propietarios de Aguas de la Fuente Antigua y la mencionada Hermandad.

Trasvase de aguas de La Cata a La Crevillentina

Por esas fechas La Crevillentina contaba con un caudal de escasamente 20 litros por segundo, cantidad insuficiente para abastecer a la población y suministrar a las industrias. 
La Sociedad elabora un proyecto de mano del Ingeniero de Caminos D. José Doval Amarelle, a raíz del nuevo trasvase desde San José y María (vulgarmente La Cata), que consistía en llevar las aguas del mencionado cauce hasta la tubería general "que baja del depósito de recepción y enfriamiento al de distribución".

La intención de La Crevillentina era el trasvase total de las aguas, (unos 40 litros por segundo) durante el mayor número de horas posible. Para ello el 9 de Junio de 1954 el Presidente de la Sociedad  D. Joaquín Lledó Mas y los miembros de la Agrupación constructora del brazal de San Jose y Maria acuerdan la adquisición del repetido sifón por parte de la Sociedad La Crevillentina por un precio de 69.379,50 pesetas.

A continuación La Crevillentina realizó un proyecto para construir una balsa que sirviera de depósito regulador de las aguas procedentes del trasvase de "La Cata". La balsa se construyó en un lugar elevado (Finca de las Hermanas Carreres), paraje El Canastell, en el margen izquierdo de La Rambla capaz de albergar 1.300 metros cúbicos de agua.
Del embalse partía una tubería hacia el Camino de Los Molinos, conectando con la tubería general procedente del depósito de enfriamiento, y otra mas corta, destinada a la salida de sedimentos o barros procedentes de "La Cata".


Archivo Municipal de Crevillente

En la fotografía se aprecia, abajo a la izquierda la caseta de la Sociedad Els Clots
Arriba la balsa de Canastell. (google earth)

La Municipalización de las aguas y el cese del servicio

Por esas fechas en que la Sociedad de Aguas aumentaba su infraestructura hidráulica para el servicio, en el pleno del Ayuntamiento de 23 de Enero de 1953 se planteó la cuestión de la municipalización de las aguas solicitando informes a D. Arturo Molla Bay, Ingeniero Industrial de Alicante y a D. Alfonso Prats y García, Aparejador del Municipio de Crevillente.
El propósito del rescate del servicio de abastecimiento de aguas por parte del Ayuntamiento estaba apoyado en un informe de los ediles D. Emilio Soler Gil y D. Reynaldo Tejada Marcos sobre la situación financiera de la Sociedad distribuidora, estimando finalmente la posibilidad de la municipalización del servicio.
El Presidente de la Sociedad D. Joaquín Lledó Mas interpuso recurso de reposición contra los acuerdos del 23 de Enero. Transcurrido el plazo que dicta la ley para la contestación del recurso, La Crevillentina, de manos del Procurador D. Guzman Giménez Fernández, presenta Recurso Contencioso Administrativo contra los mencionados acuerdos.
El 3 de Julio de 1954 se celebró en vista pública el pleito instado por La Crevillentina solicitando se diera sentencia de conformidad con el súplico de su demanda.
El Tribunal falló que los acuerdos recurridos no producían lesión de los derechos admnistrativos de la parte recurrente y que el rescate de la concesión no significaba mas que una aspiración del Ayuntamiento, o una fase inicial de sus aspiraciones, declarándose incompetente para reconocer el recurso.

Estos hechos preveían el principio del fin de la Sociedad. El 15 de Noviembre de ese año el Instituto Provincial de Sanidad realiza un análisis de las aguas de "La Cata" dictaminando que no reúnen las condiciones de potabilidad exigibles, en contradicción con otro examen realizado por La Crevillentina afirmando lo contrario.
Ante la disyuntiva se realizaron varios análisis mas desde la bocamina de la Cata y también desde la salida de las aguas de la Fuente Antigua y del grifo del Ayuntamiento. El resultado del examen fué como sigue:

- Manantial Fuente Antigua. Apta pero no recomendable.
- Manantial La Cata. No apta para el consumo.
- Grifo para el suministro de la población. No apta para el consumo.

En el pleno del Ayuntamiento de 16 de Septiembre de 1955 se acordó comunicar a La Crevillentina la pronta instalación de una estación clorificadora, en aras del buen estado sanitario del vecindario.

En Abril de 1962 el principal accionista de la Sociedad La Crevillentina era el Ayuntamiento. El Presidente D. Emilio Soler Gil solicita la autorización para la venta del depósito (El Prado) y terrenos circundantes al Sindicato de aguas de la Fuente Antigua. El acuerdo se materializó el 6 de Junio de ese año, cuya transaccíón consistía en 37 áreas y 70 centiáreas de terreno con el embalse, por un precio de 75.000 pesetas.
En el documento quedó reflejado el derecho de servidumbre sobre la finca y depósito para su uso en caso de necesidad, para el suministro de agua potable de la población por parte de la Compañía vendedora.
En Diciembre de ese año la Corporación ya había adquirido la totalidad de las acciones de la Compañía de aguas y elaboró un estudio para la disolución de la empresa, haciéndose cargo del activo y pasivo de la misma.
El 21 de Julio de 1963, reunida la Junta de Accionistas de La Crevillentina se acordó por unanimidad la disolución de la Sociedad, facultando al Sr D. Emilio Soler Gil como liquidador e intermediario entre la Compañía y el Ayuntamiento de la villa.

 Acuerdo alcanzado en el Pleno del Ayuntamiento

Anuncio del Diario Información

Disolución de la Compañía

El 18 de Enero de 1964, reunidos de una parte, el Alcalde de la villa D. Antonio Manuel Mas Pérez y de otra, D. Emilio Soler Gil, como Representante de La Crevillentina, ante el Notario D. Manuel Angel Rueda Lamana, se rubricó la Escritura de disolución de Sociedad, Adjudicación y Venta a favor del Ayuntamiento de Crevillente.
En ese momento el Capital social era de 500.000 pesetas dividido en 10.000 acciones de 50 pesetas nominales cada una, de las que el Ayuntamiento era poseedor de 9.986 títulos, y los restante catorce pertenecían a personas desconocidas que no reclamaron derecho alguno por ellos.
El Patrimonio activo ascendía a 1.109.724,85 pesetas, el Patrimonio pasivo sumaba 653.147,60 pesetas y el líquido 456.577.25 pesetas.
Dentro del activo figuraba el sifón de Els Clots previo al embalse de Canastell valorado en 48.165,05 pesetas; las instalaciones compuestas de la red general instalada en la villa en todas las calles; el depósito de distribución situado en la Calle Rueda del Calvario; tubería de conducción desde El Prado y la conducción desde El Canastell por 501.166,56 pesetas.

Depósito de distribución en la actualidad

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Ese fue el fin del suministro de aguas locales al Municipio. La Crevillentina había usado las aguas de las Sociedades de San José y María y las de la histórica Fuente Antigua, pero las excavaciones de Riegos La Salud en Albatera agotaron el acuífero y secaron las minas de Crevillente.
En la actualidad es triste contemplar el estado de los acueductos de las mencionadas Sociedades por el alto grado de deterioro que padecen.

Agua estancada en la galería de drenaje de San José y María

Galería de drenaje de la Fuente Antigua

Entradas relacionadas con este artículo:

Fuentes Consultadas:
- Archivo Municipal de Crevillente.
- Libro de actas del Ayuntamiento de Crevillente.

lunes, 20 de octubre de 2014

EL OCASO DE LA FUENTE ANTIGUA

En un informe del Igme elaborado por E. Dupuy de Lôme y P. Novo y Chicarro del año 1917 indican que:

"El caudal de agua con que cuenta Crevillente para el abastecimiento de la población y para el riego, es suministrado por tres galerías abiertas en la falda de la sierra y algunos pozos existentes en la huerta.
La galería llamada de la Fuente Antigua, situada a unos dos kilómetros del pueblo, atraviesa primeramente el terreno mioceno, sin que se presente ningún nacimiento de agua en los contactos de las capas de diversa permeabilidad; cruza después un gran espesor de yesos, y, finalmente, penetra en las calizas triásicas, compactas y magnesianas, que dan un caudal muy constante de 54 litros por segundo. La longitud total de la galería es de 800 metros, con dirección media al Nordeste".
Seguidamente menciona la Mina de la Cata señalando un caudal en esa época de 40 litros por segundo y una tercera cuyo nombre omite diciendo tener escaso caudal.

A pesar de los trabajos de reparación efectuados en la galería y en las conducciones a finales del siglo XIX, el caudal de la Fuente Antigua no solo no aumentó, sino que decreció de una forma paulatina hasta la extinción de las actividades en los años 70 del pasado siglo XX.

En el fondo de documentos de esta Sociedad custodiados en el Archivo Municipal de Crevillente se conservan algunos justificantes de compras y materiales para la conservación de la mina.
Seguramente, por proximidad, frente a la entrada de la galería en la parte baja del barranco cerca dels Pontets, había ubicada en la parte derecha de la rambla una fábrica de cal hidráulica en el lugar ocupado hoy por una vivienda particular.


Archivo Municipal de Crevillente

Aún así, la Sociedad durante estos primeros años del siglo XX continuaba su expansión construyendo acequias con el fin de prolongar el área regable a lugares mas lejanos.
El 15 de Octubre de 1924 el Presidente de la Sociedad emite una instancia solicitando la construcción de un brazal desde el abrevadero situado en la Calle del Carmen, frente al edificio de "Villa Concha". El itinerario continuaba por  las Calles Sierpe, Santa Rita, Camposanto, de la Ermita, atravesaba bajo la boquera del Marchantero y continuaba por los barrios de Planelles, Boquera y Carreta.

Archivo Municipal de Crevillente

El pleito entre la Sociedad de la Fuente Antigua y la Comunidad de regantes de Els Clots

La Sociedad Minera de Els Clots fue creada el 7 de Mayo de 1920 ante el Notario D. Juan Castrillo Santos.
Sobre el terreno, en el Barranco de la Rambla, aún se vislumbran los restos de la expresada Sociedad.
A la altura del pozo del Molino de Juliet, se divisa las ruinas de la caseta de riegos de Els Clots, la entrada a la galería subterránea y la disposición de varios pozos de aireación o lumbreras aguas arriba.

Casa de la Sociedad de Els Clots
Mina y casa de riegos de Els Clots

El 21 de Julio de 1919 D. Augusto Mas Quesada, Presidente de la Sociedad Minera Els Clots, solicita un registro minero designando 45 pertenencias de la mina de lignito La Crevillentina en el Barranco de la Rambla, dentro de la cual se hallaban los acueductos de las aguas de la Font Antiga.
A su vez esta última recelando de las pretensiones de Els Clots solicita la designación de 40 pertenencias de la mina de lignito La Protectora, envolviendo los manantiales de la Fuente Antigua y la cabecera del acueducto.

Plano de demarcación de La Protectora

La siguiente foto es un extracto del plano general realizado a raíz del pleito que nos ocupa, situando las pertenencias mineras de la Protectora y La Crevillentina.
Se puede observar la acequia de la Fuente Antigua y la caseta de riegos y la entrada de la mina de Els Clots

Archivo Municipal de Crevillente

Bocamina y caseta de riego de Els Clots

Como invariablemente sucede en Sociedades de este tipo y dada la proximidad de ambas los litigios no se hicieron esperar.
D. Ismael Candela Mas, Presidente de la Sociedad de la Fuente Antigua presenta el 18 de Septiembre de 1929 ante el Gobernador Civil un escrito de denuncia contra la Sociedad Els Clots, acusando a ésta de alumbrar aguas "capturando las de la Fuente Antigua", amparándose en una concesión minera.
En su acusación el Sr Candela asegura que los trabajos de Els Clots se habían aproximado a las acequias y manantiales de la Sociedad que preside habiendo llegado sin permiso al frente de la galería y a pocos metros de sus cauces, abriendo un pozo a seis metros de distancia de la acequia.
El Sr Candela solicita además que por parte del personal de la Jefatura de Minas se realice una inspección a los terrenos de Els Clots y se paralicen los trabajos hasta tanto que la expresada Sociedad preste un fianza equivalente al valor de las aguas.
El 17 de Octubre el Ingeniero Sr Martinez Soriano realizó una visita al manantial de la Fuente Antigua y a los trabajos de La Crevillentina concluyendo que "no teniendo las labores mineras, a su juicio, otras finalidad que el alumbrameinto de aguas, cuando lo consigan será a expensas del manantial Fuente Antigua... debiendo suspenderse las labores que en la mina se están realizando hasta que la Sociedad Els Clots deposite la fianza equivalente al valor de las aguas".

El 30 de Diciembre el Gobernador Civil, de acuerdo con el informe de la Jefatura de Minas dictamina:

"la suspensión de las labores en dicha mina, rellenar aquéllas que se encuentren a menos de 40 metros de las acequias y acueductos de la Fuente Antigua y afianzar el valor de las aguas, antes de solicitar permiso para continuar los trabajos".

Contra esta resolución, el 11 de Febrero de 1930 el Sr Augusto Mas interpuso recurso de alzada fundándose en que los trabajos realizados por la Sociedad que preside habían sido realizados con el consentimiento de la Sociedad Fuente Antigua, "al haber sido presididas ambas por un presidente común; en que a pesar de llevar gastadas en los trabajos de exploración más de 250.000 pesetas, no había disminuido el caudal de la Fuente Antigua y que antes de realizar los trabajos era público y notorio que el caudal de la Fuente Antigua pasó de 72 litros por segundo a los 25 en el momento de estos hechos, siendo absurdo suponer que a otra empresa se le ocurra alumbrar aguas en terrenos en los que su decrecimiento rápido anuncie su próxima desaparición."

El recurso fue desestimado por Real Orden de 12 de Mayo de 1930.

Lumbrera de Els Clots (situada unos metros abajo
del Pont dels Moros)

La Sociedad Els Clots sin haber ejecutado la resolución del Gobernador, vuelve a ser denunciada el siguiente 12 de Julio por la Sociedad de La Fuente Antigua por la apertura de un pozo en unos terrenos recién adquiridos en el Partido de El Castellar, "a una distancia menor de 100 metros de la galería de desagüe de la Fuente Antigua y que al profundizar puede tirar de las aguas y captarlas solicitando por ello, la suspensión de las obras".

La alcaldía de Crevillente nombró al Perito Agrícola D. Joaquin Ruiz Torregrosa para la comprobación sobre el terreno de la existencia del indicado pozo y la distancia a la galería de desagüe de la Fuente Antigua.
En su informe el Sr Ruiz afirma que "en terrenos de la pertenencia de la Sociedad Els Clots se esta abriendo un pozo que medida la distancia a la galería de desagüe de la propiedad de la Sociedad Fuente Antigua es la de SESENTA Y DOS METROS OCHENTA CENTÍMETROS existiendo en la referida galería de desagüe los alumbramientos de aguas para el abastecimiento de esta villa y para el riego de parte de las Fincas rústicas enclavadas en este término municipal".

La vigente Ley de aguas de 1879 mencionaba en los artículos 23 y 24 la prohibición a los dueños de terrenos abrir pozos y socavones a menor distancia de cien metros de otro alumbramiento, fuente, río, canal, acequia o abrevadero público, sin la licencia correspondiente de los dueños o en su caso del Ayuntamiento.
Al no haber obtenido la Sociedad Els Clots el mencionado permiso, el Alcalde con fecha 26 de Julio decretó la suspensión de las labores de la mencionada Sociedad.
El Sr D. Augusto Mas alega en defensa de la entidad que representa que el pozo aludido es un pozo ordinario, sin socavones ni galerías.
Prosigue en su alegato anunciando que el brocal se halla muy por encima del nivel del manantial de la Fuente Antigua, y que las aguas, si se encontrasen, no serían extraídas con artefactos ni con máquinas, sino con la mano del hombre. Añade que por este motivo se podría prohibir la apertura de toda clase de pozos a todos los terratenientes del término de Crevillente y privar de las aguas indispensables para usos domésticos.
En el punto tercero señala que el Alcalde de Crevillente carece de competencia para suspender las obras, siendo una cuestión puramente civil y cuya jurisdicción compete a los Tribunales de Justicia.

No me extenderé mas en este asunto ya que ignoro la resolución final de este pleito, pero haciendo un rastreo de la prensa de la época encontramos dos noticias que sirven de ejemplo de que efectivamente la finalidad de la Sociedad Els Clots era aflorar agua para el riego.
El Diario El Día de 18 de Abril de 1928 informa:
"El manantial de Els Clots arroja gran cantidad de agua, efecto de acertados trabajos de minería".

Diario El Día 04/09-1928

Fin del suministro de la Fuente Antigua

"Crevillente ha sido siempre y es en la provincia, el pueblo donde mayores sacrificios se han hecho por el alumbramiento de aguas.
Los sacrificios y dineros gastados en sus minas con este fin, suman mas millones que el valor de su actual patrimonio.
A pesar de plan plausible porfía que para muchas familias representó la ruina, de no haber llegado a tiempo los Riegos de Levante su población hubiera emigrado o convertido en miserable tribu.
Precisamente el origen y formación de esta villa se debe a su pobre y ¡ay! perturbadora Fuente Antigua".

Este es un extracto de una noticia de el Diario El Luchador del año 1930 donde se manifiesta claramente la escasez de aguas para la población.
En adelante la situación no mejoraría. Las captaciones de la Fuente Antigua como las de San José y María pronto se verían amenazadas por otra Sociedad mas moderna denominada "Riegos de la Salud S.A".
En un primer momento la mencionada entidad pretendía excavar un pozo en las inmediaciones de Hondón de los Frailes y extraer un caudal de 5 metros cúbicos por segundo.
Al no satisfacer las previsiones esperadas el proyecto se modificó, realizando una galería horizontal que atravesaba la sierra de Crevillente hasta el valle de Hondón con un recorrido de 2360 metros. Esta galería es conocida popularmente como "Galería de los Suizos" debido a la gran cantidad de personas de esta nacionalidad que intervinieron en el diseño y realización de la mina.
Excavada la galería el agua dejó de manar caballera al exterior y se perforaron en su interior 12 pozos verticales, alguno de ellos de gran profundidad, sobre explotando con ello el acuífero y siendo la principal causa de la desaparición de las aguas por los canales de la Fuente Antigua.
Así mismo la Sociedad de la Fuente Antigua durante los años 1968 y 1969 instaló un transformador eléctrico de 30 Kw y una bomba elevadora provista de un motor de 25 cv al bajar el nivel del agua y no poder fluir por gravedad.
En la galería de captación moderna aún quedan restos abandonados de tuberías y materiales de estos años.



Finalmente el 26 de Enero de 1972 D. Salvador Puig Fuentes emite una instancia a la Delegación Provincial de Trabajo donde expone:
"Que habiéndose perdido el caudal de agua en cantidad tal que se hace imposible su normal utilización, nos vemos en la necesidad de solicitar la reducción de personal, como único medio de mantener por lo menos a un trabajador"

En el expediente de reducción de personal queda reflejado que en los años 1969, 1970 y 1971 eran tres los empleados del Sindicato: un administrativo ejerciendo las labores de secretario del Sindicato y de distribución del agua y dos obreros cuyo cometido era la vigilancia del suministro.
De la Fuente Antigua solo quedaba el edificio donde se realizaba la distribución del agua valorado en 300.000 pesetas; la mina, que sin agua carecía de todo valor y el depósito si ninguna utilidad.
Por resolución de 4 de Julio de 1994 de la Consellería de Industria, Comercio y Turismo se declaró caducada la concesión minera La Protectora.

Este fue el final del funcionamiento de la histórica fuente.


Fuentes Consultadas:

- IGME. Año 1917. E. Dupuy de Lôme y P. Novo y Chicarro.
- Archivo Municipal de Crevillente.
- Archivo Histórico Provincial de Alicante
- Ley de aguas de 1879.
- Diario El Día.
- Simposio internacional sobre el uso sostenible de las aguas subterráneas. (La galería de los Suizos)


domingo, 12 de octubre de 2014

MOLINOS HIDRAULICOS DE LA FUENTE ANTIGUA

Vinculados a la historia antiquísima de la Fuente Antigua o Mina del Poble, hay que sumar un apartado importante a esta tetralogía como es la ubicación de molinos a lo largo de su recorrido.
Para conocer los orígenes de los artefactos harineros construidos en la cuenca de la Fuente Antigua, hay que dirigirse a la "Memoria circunstanciada del Marquesado de Elche" de 1739.
Salvador Puig Fuentes menciona a su vez el inventario del Marqués de Astorga y Conde de Altamira en 1845, donde sitúa cuatro molinos en el "partido de los molinos" lindando con "camino de la fuente" y la acequia: 
1. El molino de abajo, que era el mas cercano a la población y el mas antiguo.
2. El molino de en medio construido en 1705.
3. El molino de arriba, que era el segundo en orden de antigüedad existente ya antes de la expulsión de los moriscos en 1609.
Un cuarto molino edificado a comienzos del siglo XIX  en terreno propio del Patrimonio.

Cuando Cavanilles visitó Crevillente a finales del siglo XVIII, obvió de su espléndida crónica, la existencia y situación de los tres molinos ubicados a lo largo de la rambla. Por su parte Pascual Madoz sí lo hace mencionando cuatro molinos harineros.
Por otro lado en las Ordenanzas para la organización y distribución de las aguas de riego de Crevillente se cita en su artículo 7:

"Los dueños de los cinco molinos harineros establecidos en el trayecto que media desde la población al manantial y los de los tres batanes situados en la parte baja de la población, o sea al Sur de ella, tendrán derecho a utilizar el agua como fuerza motriz, sin alterarla y sin mermarla".

Manuel Oliver Narbona afirma:

"Regadíos y molinos fueron posibles porque los habitantes de este lugar (desde 1567), convertido en pueblo (1581) y posteriormente en Villa, desde tiempos inmemoriales, con tesonero afán, han procurado arrancar a las sierras circundantes manantiales de suficiente caudal."

El agua de la Font Antiga cruzaba el Paso de Les Moreres a través del acueducto de La Tanca y era guiada por una acequia hacia el depósito y otra hacia los artefactos harineros por el siguiente orden:
El primero de ellos, Molino de Morales, también denominado Carafá o Sexto; Molí del Prao, Molino de Juliet, Molino de Preisiní y Molino de Vicent.

Agatha Marquiegui indica que posiblemente los antiguos molinos de Arriba y de Abajo sean posteriormente los de Juliet y Vicent, apuntando que el molino de Preisiní  fue construido en 1724 por iniciativa de la Duquesa de Aveiro.

SINDICATO DE AGUAS DE LA FUENTE ANTIGUA


Durante la segunda mitad del siglo XIX se realizaron importantes mejoras en el nacimiento y conducción de las aguas. En 1884 se creó el Sindicato de aguas de la Fuente Antigua con la elaboración de las ordenanzas para la organización y distribución.
Estas eran una reforma de las ordenanzas hechas el 2 de Mayo de 1857 "formadas con arreglo a las antiguas costumbres" como dice el artículo nº 5.
Según el artículo nº 1 el caudal del manantial era de 72 litros, 21 centilitros por segundo.
El artículo nº 2 manifiesta que las aguas serán destinadas al riego y que al paso del pueblo la vecindad se abastecería de la que necesitase extrayéndola con cántaros de barro.
El artículo nº 3 señala la división de las aguas destinadas al riego en 708 horas en tandas de 29 y medio días, siendo el curso de las aguas continuo.

Las reuniones del Sindicato se celebraban en la calle de la Acequia, nº 6.

En ésta época esta datada la construcción del Molino de Morales. Este artefacto es el más moderno y el último que se construyó en Crevillente, precisamente tras la mejora general de la conducción y la construcción de la acequia moderna (ver articulo).

Molino de Morales o Molí Sext

En el año 1879 D. Alonso Morales y Hurtado en su nombre y D. Elías Pastor Quesada en representación de los Sres D. Francisco y D. Ignacio Morales Hurtado presentan una instancia a la Junta de Propietarios de la Fuente Antigua para la construcción de un molino harinero utilizando las aguas de la Sociedad como fuerza motriz.
La autorización fue concedida el 4 de Noviembre de ese año.
Una de las condiciones establecidas para la conducción de la acequia era que el desnivel del canal tenía que ser del 1 por ciento.
La Junta de regantes negó al Sr Morales el paso del agua por el interior del edificio al comprobar que el desnivel del canal era del 4 por mil en lugar de lo pactado. Este fue el inicio de innumerables contiendas y desavenencias entre las dos partes.
Los Sres Morales y Pastor entendiendo que las aguas eran públicas y que ningún perjuicio causaban a los regantes ni a las industrias acudieron junto con el Director de las obras al Gobernador para que concediera la autorización.
Previo informe del Ingeniero Jefe el Gobernador manifiesta que las aguas son de inmemorial de una comunidad de regantes y que así lo reconoció el Sr Morales al solicitar la autorización a la mencionada sociedad, inhibiéndose de la causa.
El Sr Morales alega entonces que si bien las aguas eran de dominio privado el cauce era de dominio de los regantes. Al presentar este recurso sin aportar planos ni ningún tipo de documentación el Gobernador tilda de "poco respetuoso" el comportamiento de los afectados.
Por tal motivo S.M el Rey confirmó la providencia del Gobernador.

Como se ha señalado anteriormente la pugna entre los molineros y la Junta de regantes no cesaron en ese momento. En el libro de actas del Sindicato de 1894 hay un apunte donde se acuerda nombrar una comisión compuesta por el Presidente del Sindicato D. Francisco Gallardo Gallardo y varios propietarios para que Alonso Morales repare el cauce de la acequia que conduce las aguas a su molino y que no falte agua para la población.
En Noviembre de ese año el Sr Morales emite una comunicación anunciando haber retirado la rueda hidráulica que daba movimiento al molino, solicitando permiso para continuar utilizando las aguas para dicho objeto por el sistema de cubo.
La Junta acordó no emitir dictámen mientras el Sr Morales continuara incumpliendo los acuerdos anteriores.
Finalmente en lo que parece un desarrollo inacabable de sucesos, en Febrero de 1895 se da parte al Presidente D. Cayetano Polo Penalva de que el Sr Morales continuaba infringiendo las órdenes y seguía tirando agua por el cubo del molino.
Según M. Oliver la actividad de este artefacto no duró mucho tiempo, cesando en 1924, cuyo último propietario D. Isidro Boyer Abellán abandonó por el escaso caudal que venía.

De nuevo sobre el terreno se puede comprobar como las aguas que movían la maquinaria del Molino de Morales eran las conducidas por la acequia construida evidentemente en el siglo XIX. Sin embargo los restantes artefactos situados a un nivel inferior lo hicieron necesariamente, por lo menos hasta la construcción del Molino de Morales, por la acequia inferior o más antigua.
A continuación vamos a hacer el recorrido del agua siguiendo el trazado de la acequia hasta el Molino de Juliet, donde finaliza actualmente el canal.

En la siguiente fotografia se aprecia el Pont dels Moros, aguas abajo, y la prolongación de la acequia medieval.

Pont dels Moros

Dejando fuera de esta lista el molino medieval estudiado por J. Menargues y ya comentado en su artículo correspondiente, el siguiente después del mencionado Molino de Morales es el Molino del Prado.
Fue construido por Francisco Carreras en 1820. Restaurado, conserva el acueducto elevado de conducción de aguas y el torreón.
La toma de aguas según J. Menargues se encontraba (aún hoy visible) a escasos metros aguas abajo del molino medieval.
Se puede observar un canal que nace de la acequia principal en dirección Este y desaparece bajo los escombros y corrimientos de tierra. Cabe pensar que tras la construcción del Molino Sext el agua procediese del repartidor que hay unos metros antes en la misma acequia.

Conducción de aguas en el Molino de Morales

Acueducto del Molino del Prado

El agua sobrante vertería en el barranco o sería reconducida por la acequia inferior al siguiente molino.
Desde el Molino del Prado la acequia serpentea por unos bancales y vuelve a hacer su aparición sólidamente construida bordeando la rambla.


En la siguiente fotografía aparecen dos acequias para continuar mas adelante mediante una sola. Es conveniente recordar que en el transcurso de los siglos estos canales fueron constantemente reparados observándose en algunos tramos acequias superpuestas unas sobre otras, pero siguiendo el trazado de la acequia original.


Entre el Molino del Prado y el Molino de Juliet hay una distancia de 870 metros siguiendo el curso de la acequia. A mitad de recorrido el canal atraviesa un macizo rocoso por un alcavón para continuar en una acequia ya restaurada y bien conservada hasta el pozo.

Pozo del Molino de Juliet
Como he comentado anteriormente el canal que nos interesa finaliza aquí. De los dos molinos situados mas abajo no queda prácticamente nada de ellos ni por supuesto, de la acequia.
A esta altura existe en el barranco el inicio de otra canalización menos conocida, que surtió de aguas para riego al Municipio de Crevillente y que será comentada en el próximo y último artículo.

Fuentes Consultadas.

- Revista de Moros y Cristianos de Crevillente. Salvador Puig Fuentes
- Molinos harineros de agua. Manuel Oliver Narbona
- Patrimonio hidráulico de la Provincia de Alicante. Agata Marquiegui Soloaga.
- Archivo Histórico Provincial de Alicante. AHPA
- Archivo Municipal de Crevillente.
- Ordenanzas para la Organización y Distribución de las aguas de riego de la Villa de Crevillente.
- Assuts i Molins andalusins a la Font Antiga de Crevillent. Josep Menargues Giménez.






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